1.-Qué fácil es solo culpar a José Cardozo de que crisis anda para el garrero. Claro, siempre, siempre, lo más sencillo es pedir cortar la cabeza más visible y echarla a los leones para darle crédito a la voz del pueblo, aunque ésta, muchas veces, nade de a pechito en los mares de la ignorancia y reaccione en base a puro higadito y cero seso. La crisis de Chivas también es la crisis de su afición. El “chivismo” vive una de sus épocas más cabronas porque los seguidores de esta causa, al igual que el equipo, han perdido sentido, razón y autocrítica. Hoy, al seguidor del Guadalajara lo derrota la impotencia y entonces utiliza como único recurso el infértil vómito del ataque, de la crítica sin sentido, sin fondo ni forma sin realmente aportar algo para meter el hombro a la causa. Los de Chivas, sus aficionados, se han convertido en una horda que se niega a quitarse la venda de los ojos y confunde el amor a los colores con la irresponsabilidad de no exigir y apretar. El atole corre por la sangre de éstos.
2.-Si andamos en busca de respuestas a esta semana de terror que vivió Chivas con dos derrotas ante el odiado rival, claro que hay que voltear a ver a la plantilla que hoy conforma el equipo rojiblanco y cómo se ha trabajado en las bases. Hoy, seamos honestos, la cantera rojiblanca ha producido chamacos que hacen pipí ante la responsabilidad, que tiemblan cuando ven el color amarillo. Los nacidos en la cuna de Chivas en los últimos años NO entienden dónde están parados ni lo que defienden. Hagan un ejercicio de memoria, recuerden a Demetrio Madero, Zully Ledezma, Quirarte, Chava Reyes… ¿qué chingados tienen que ver con los escuincles temerosos y perdidos de ahora? Bola de irrespetuosos a un equipo que, incluso, es ADN de nuestro país.
3.-Pero nos podemos seguir quejando y quejando de lo que pasa en Chivas, mientras el dueño del equipo no abra los ojos y siga prefiriendo y creyendo en el arlequín al que le confió el manejo del equipo como directivo, la cosa se ve difícil que cambiara. Nadie es más importante que el Guadalajara y su historia, y este equipo no merece un directivo bocón que ha utilizado a la institución como su aparador, como el reflector que siempre soñó para darle rienda suelta a su ego. Narciso al 100.