Mientras Morena cae, los partidos de oposición no remontan. El rechazo al partido gobernante —previsible tras ocho años de desgaste— ha cobrado fuerza, alimentado por los escándalos de corrupción y por los vínculos con el crimen organizado.
Sus fundadores creyeron haber inventado un nuevo régimen —la Cuarta Transformación—, pero en realidad se trató apenas de una moda pasajera.
Desde el año pasado se ha desprendido un contingente numeroso de votantes que antes simpatizaban con el proyecto político de Andrés Manuel López Obrador y que hoy ya no le creen. El desencanto, cuando llega, suele ser más radical que el enamoramiento, de modo que será difícil que esas personas regresen.
Sin embargo —y esto sorprende—, los desprendimientos no han favorecido a las oposiciones: así lo muestran las tendencias.
Buendía & Márquez fue la primera casa encuestadora en advertir la caída de 10 puntos que Morena sufrió entre 2025 y 2026, y en mostrar que ese fenómeno no se tradujo en un aumento de las simpatías por el PAN, el PRI o Movimiento Ciudadano. Antes, Parametría había consignado el crecimiento de un bloque que no se identifica con ninguna de las opciones de la baraja electoral.
¿Cómo explicar este comportamiento? Me atrevo a llamarlo “alergia bilateral”: nace de una doble realidad, el rechazo sostenido a los llamados partidos tradicionales, al que ahora se suma la animadversión que provoca Morena.
De acuerdo con la misma casa encuestadora, alrededor de 42 por ciento de la población adulta mexicana se ubica en ese bloque independiente. Es un grupo más grande que Morena —que aún conserva entre 34 y 38 por ciento de las preferencias—: mide tres veces el tamaño del PAN, 3.5 veces Movimiento Ciudadano y 5.25 veces el del PRI.
Zoom: uno y otro lado de la polarización suelen mofarse de los independientes y descalificarlos como habitantes de una imposible “Corea del Centro”. No obstante, se trata de una Corea política real y pujante, alérgica a los extremos. En lugar de despreciarla, la clase gobernante —si quiere sobrevivir— debería intentar comprenderla.