AMLO apresura responsable de matar a sacerdotes

Política zoom

Ricardo Raphael

Ricardo Raphael
Ciudad de México /

¿Quién asesinó realmente a los sacerdotes jesuitas Joaquín César Mora Salazar y Javier Campos Morales?

El día de ayer Hernán Quezada, vocero autorizado de la Compañía de Jesús, declaró sin ambigüedades que ningún sobreviviente logró identificar al delincuente.

A pregunta expresa de la periodista Luisa Cantú, de La Octava Televisión, sobre la existencia de un presunto testigo, Quezada declaró: “no fue un momento en que haya testigos que puedan decir exactamente qué fue lo que vieron”.

Contrasta esta afirmación con la realizada, también el día de ayer, por el presidente Andrés Manuel López Obrador respecto del presunto responsable del homicidio: “este delincuente (…) es incluso hasta identificado por uno de los sacerdotes”.

El mandatario hizo clara alusión a José Noriel Portillo Gil alias El Chueco, líder criminal de la plaza de Urique afiliado al grupo conocido como Los Salazar, quien en 2018 fue acusado de haber mandado asesinar al turista estadunidense Braxton Andrews, porque lo creyó agente de la DEA.

La contradicción entre la declaración del vocero jesuita y el primer mandatario no puede pasar desapercibida. Mientras Quezada niega que algún sacerdote de la congregación haya sido testigo del asesinato, López Obrador afirma lo contrario. ¿Será que el Presidente fue mal informado? No sería la primera vez que, con tal de encontrar rápidamente un culpable que pacifique los ánimos alterados de la sociedad, se fabriquen responsables antes de haber siquiera investigado.

La gravedad violenta que se vive en la sierra de Chihuahua no merecería invenciones a partir de testimonios inexistentes.

Tras la muerte de los dos sacerdotes y también de Pedro Palma, el guía de turistas que intentó refugiarse dentro de la iglesia para salvar la vida, el resto de la congregación se apartó de las balas. Ningún sacerdote en este contexto de confusión habría sido capaz de identificar a Portillo Gil ni a ningún otro gatillero.

Zoom: la fabricación de culpables es la norma de la investigación policial mexicana. No debió arriesgarse el presidente López Obrador a proporcionar en la mañanera el primer nombre que sus subordinados le pusieron sobre el escritorio.

@ricardomraphael

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