Política zoom

Ayotzinapa: paradero sepultado

Ricardo Raphael

Más de 70 mil horas han transcurrido desde que desaparecieron los 43 normalistas de Ayotzinapa. Falta poco para que se cumplan 3 mil días sin que se sepa nada de su suerte. Siete años cargados de información contradictoria y alejada de cualquier conclusión.

Se han invertido varios cientos de millones de pesos para buscarlos. Han intervenido las procuradurías, local de Guerrero y General de la República, así como la Agencia de Investigación Criminal, también la Subprocuraduría de Delincuencia Organizada y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Participaron el Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes, el Equipo Argentino de Antropología Forense, los familiares y El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro.

Luego se sumaron la Secretaría de Gobernación, la Comisión para Ayotzinapa y la actual Fiscalía General, por medio de la Unidad de Investigación y litigio para el caso.

En la historia de México ningún otro expediente de desaparición había merecido una dedicación similar.

Y, sin embargo, hasta ahora solo han aparecido restos que llevarían a presumir el deceso de tres víctimas: Alexander Mora, Christian Rodríguez y Jhosivani Guerrero.

El fracaso de la búsqueda únicamente puede explicarse por el esmero temprano de las personas responsables del secuestro y la desaparición (autores materiales e intelectuales y cómplices del gobierno) para inhibir todo testimonio y destruir cualquier prueba que llevase a encontrar a las víctimas.

Inversamente proporcional a la posibilidad de hallarlos ha sido la evidencia que demuestra la dedicación para descarrilar las investigaciones.

La tortura de los testigos, la siembra de hipótesis falsas que luego se convirtieron en “verdad histórica”, la fabricación de pruebas, la presión política y la negativa a que integrantes del Ejército fuesen interrogados son solo algunos de los medios utilizados para sepultar los caminos hacia el paradero.

Zoom: Llegó quizá el momento de aceptar que los normalistas no volverán, porque durante los meses posteriores al secuestro una maquinaria con gran poder político, militar y policiaco fue cómplice, primero de la desaparición forzada, y luego de descarrilar definitivamente la investigación.

Ricardo Raphael

@ricardomraphael


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