La estrategia es brillante. No vale igual la declaración de un narcotraficante que la de un político en activo. No es lo mismo que Ovidio Guzmán, desde la cárcel, señale a funcionarios de Morena por sus vínculos con el narco, a que el senador Enrique Inzunza, por ejemplo, rinda una declaración en el mismo sentido.
La DEA lo sabe y busca con urgencia una cascada de delaciones que consolide el caso que viene construyendo desde hace años contra quienes, en México, entrelazaron el negocio de las drogas y el del combustible ilegal —el huachicol— con el financiamiento de campañas políticas.
El artículo publicado ayer en The New York Times —firmado por Steve Fisher, Jack Nicas y Alan Feurer— forma parte de esa estrategia: un texto construido sobre fuentes anónimas y filtraciones que, no obstante, se permite afirmaciones de gran contundencia:
“Podría desencadenarse una cascada de testigos cooperantes”. “Las investigaciones estadunidenses de corrupción están cobrando velocidad”. “Al menos una docena de funcionarios electos en México se han puesto en contacto para compartir información. “Ya han iniciado conversaciones con Estados Unidos”.
¿Quiénes son esos funcionarios? ¿Qué conversaciones han tenido lugar? ¿Quiénes filtraron esta información y con qué propósito adelantaron algo que, según el propio texto, estaría aún por ocurrir?
La respuesta es evidente: la DEA necesita fracturar la lealtad entre los políticos señalados por sus propios informantes criminales. Busca quebrar, en la clase política, lo que en la mafia siciliana se conoce como omertà: el silencio cómplice que impide cooperar con la justicia.
La apuesta es que si se logran abrir fisuras dentro de Morena, la DEA contará con evidencia sólida para ganar sus casos en tribunales.
La operación apunta a desatar una avalancha de delatores, similar a las cargadas típicas de la política mexicana: los primeros en acercarse serán premiados; los últimos, castigados.
La publicación de esta nota vuelve casi irrelevante si hay funcionarios mexicanos realmente dispuestos a cooperar. Incluso si eso fuera falso, el artículo cumple de todas formas su cometido.
Zoom: lo verdaderamente importante es que el artículo siembra una intriga en el corazón de la cuarta transformación: que llegará el momento en que ni Sheinbaum, ni López Obrador, ni Morena en su conjunto tendrán la capacidad de proteger a las personas perseguidas por la justicia estadunidense.