Mientras Fernando Farías Laguna viajaba de Buenos Aires a la Ciudad de México, Raúl Martins hacía el camino inverso. La coincidencia invita a una conclusión: hubo un intercambio.
Desde septiembre de 2019, la jueza argentina María Servini solicitó a las autoridades mexicanas que detuvieran a Martins y lo extraditaran a su país de origen. En unos días se habrían cumplido siete años sin que el gobierno mexicano atendiera la petición.
Tuvo que viajar Omar García Harfuch a Buenos Aires para que la suerte de Martins cambiara, gracias al trueque de este sujeto por el contraalmirante Farías Laguna.
El sobrino del exsecretario de Marina Rafael Ojeda fue localizado por las autoridades argentinas en Buenos Aires en abril de este año. Intentó esconderse en esa ciudad con un pasaporte falso, pero el recurso no le funcionó.
México solicitó la extradición en mayo, pero el expediente se empantanó hasta esta semana, cuando se negoció el retiro de la solicitud para que el gobierno argentino deportara a Farías: no por el proceso judicial que se le sigue en México, sino por haber ingresado a ese país de manera ilegal.
¿Quién es Raúl Martins? ¿Por qué México tardó tanto en extraditarlo? ¿Qué valor tiene para la justicia argentina, como para tomarlo en cuenta cuando García Harfuch pidió que le entregaran a Farías Laguna?
Lydia Cacho fue la primera periodista mexicana en denunciar la actividad criminal de Martins. Por ese motivo, el argentino le hizo saber que, si volvía a abrir la boca y decía cualquier cosa sobre él, un día amanecería sin vida.
Martins aparece citado por Cacho en su libro Esclavas del poder. Ahí narra cómo, mientras investigaba temas de pederastia y explotación sexual, ella se topó con este sujeto dedicado a la trata de personas, que fue —y probablemente sigue siendo— amigo de políticos y empresarios importantes.
Martins comenzó su carrera como proxeneta durante los últimos años del gobierno militar encabezado por Jorge Rafael Videla. Por entonces tenía treinta y dos años y era un agente del servicio de inteligencia argentino dedicado a espiar —y probablemente también a torturar— a jóvenes opositores al régimen.
Una vez que la transición democrática llevó a la presidencia a Raúl Alfonsín, algunos de estos agentes quedaron como mano de obra desocupada y procedieron a invertir lo aprendido en la Secretaría de Inteligencia (SIDE) en tareas criminales.
Martins abrió varios prostíbulos vip en Buenos Aires, donde puso a trabajar a mujeres engañadas que mandaba traer, primero de Paraguay y luego de otros países latinoamericanos.
En la década de los noventa fue perseguido por el fiscal José María Campagnoli, razón por la cual —sin cerrar sus primeros negocios— migró a México. Su puerto de entrada fue Tijuana. Allí se asoció con un par de personajes siniestros, cercanos a Jorge Hank Rhon; hay rumores de que llegó a ser socio del poderoso exalcalde tijuanense.
También se dice que esa sociedad fundó un par de locales de table dance. Sin embargo, aquel experimento mexicano terminó en pleito, y Martins tuvo que mudarse de nuevo. Así fue como, en la primera década de este siglo, aterrizó en Cancún.
Ahí se habría vinculado al grupo criminal Los Zetas y a la clase política gobernante de la entidad. En poco tiempo se convirtió en el Rey del Burdel, como lo llamó mi colega Óscar Balderas en un texto publicado en MILENIO en octubre del año pasado.
En efecto, Martins no sería un proxeneta más, sino el principal explotador sexual de Quintana Roo. Mientras tanto, sostuvo sus negocios en Buenos Aires y cultivó relaciones políticas en su tierra natal.
Una fotografía de Martins con un grupo de amigos, tomada en 2010 en el centro nocturno Mix Sky Lounge de Cancún, provocaría años más tarde un gran escándalo en los medios argentinos. Resulta que ese lugar, además de sitio de entretenimiento, era un prostíbulo caro donde se obligaba a mujeres a trabajar contra su voluntad.
Pero fue otro el dato que detonó el escándalo. Entre quienes lucen en la imagen están Mauricio Macri y Juliana Awada; es decir, acompañado de su esposa estaba el hombre que sería presidente de Argentina entre 2015 y 2019.
¿Qué hacían Macri y Awada en ese lugar? Sin que el hecho se haya probado judicialmente, corre la versión de que en 2007 Martins habría financiado la campaña con la que Macri ganó la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La extradición de Martins a la Argentina volverá a abrir viejas heridas políticas, justo ahora que Javier Milei y Mauricio Macri redefinen su relación de cara a las elecciones de 2027, cuando estos exsocios podrían disputarse los votos del Gran Buenos Aires.
Con todo, es posible que Martins obtenga la libertad condicional, ya que los delitos por los que se le acusa no conllevan penas que, según las leyes argentinas, justifiquen mantenerlo tras las rejas. Está imputado como cabeza de una asociación ilícita dedicada a la explotación de la prostitución ajena y al lavado de activos.
Además, los años que pasó encerrado en México (2019-2025) podrían computarse para reducir la condena. Cabe precisar que, desde octubre pasado, Martins consiguió un cambio de medida cautelar que le permitió abandonar la cárcel para mudarse a un lujoso fraccionamiento de Playa del Carmen, donde lo custodiaba una decena de agentes de la Guardia Nacional.
La influencia de Martins en México y en Argentina sigue siendo enorme. Por eso logró escapar a la justicia mexicana durante tanto tiempo, y también a la extradición que la jueza María Servini solicitó hace siete años.
Sólo así puede explicarse la vida de magnate que se dio en Playa del Carmen durante los últimos diez meses: el amplio departamento con vistas al mar en el que fue confinado delata complicidades evidentes.
Lo que no anticipaba el Rey del Burdel era que su vida se cruzaría con la del huachicolero más buscado por la Fiscalía General de la República: Fernando Farías Laguna.
Un hombre políticamente relevante no sólo por los delitos que pudo haber cometido, sino por la abundante información que guarda en la cabeza sobre las personas que, desde las más altas esferas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, urdieron otra lucrativa e impresionante trama criminal.