Es cínico que el gobierno mexicano mantenga a Rutilio Escandón como cónsul en Miami. El exgobernador de Chiapas y excuñado de Adán Augusto López arrastra una larga cauda de acusaciones.
La más reciente lo vincula con Justo Aurelio Rivera Parrazales, detenido el fin de semana pasado en Mérida y señalado como uno de los principales operadores financieros del Cártel del Noreste. Sobre ese mismo detenido pesan imputaciones por presunto desvío de recursos del gobierno de Chiapas, en complicidad precisamente con Escandón.
El año pasado, la Auditoría Superior de la Federación documentó transferencias injustificables y pagos indebidos que habrían beneficiado a un círculo cercano al exgobernador. Entre esos beneficiarios destaca Rivera Parrazales.
¿Por qué, con esa información sobre la mesa, la Fiscalía General de la República no investiga a Escandón? ¿Por qué la Presidencia y la Cancillería lo sostienen al frente de un consulado en Estados Unidos?
El contraste es brutal: a Ernesto Ruffo Appel se le detuvo con teatralidad. La audiencia en la que se busca vincularlo a proceso se celebra sin medios. Al exmandatario panista se le linchó en público.
Hay una sola explicación para tal diferencia tan dramática: Escandón pertenece al movimiento; Ruffo milita en la oposición a ese movimiento.
La credencial de Morena reparte impunidad. No solo blinda frente a una investigación: también alcanza para cobrar en el Servicio Exterior Mexicano y ampararse en las protecciones del cargo. Si la DEA o cualquier otra agencia estadunidense quisiera detener a Escandón, tendría que sortear los privilegios que los tratados internacionales otorgan a un cónsul.
La justicia siempre ha sido selectiva en México. Esa no es la novedad. Lo que ha cambiado es el grado de cinismo con el que se ejerce esa selección.
El mensaje es inequívoco: a los amigos, toda la gracia del Estado; a los adversarios, todo el peso de la espada justiciera.
Zoom: la igualdad ante la ley es un principio derrotado en México. Si eres Ruffo, no hay ley que te salve; si eres Escandón, no hay delito que te condene.