En este ambiente de ánimo tan amargado por la política, trae algo de refresco ponerse a hablar de otra cosa. Dice el sociólogo Norbert Elías que el futbol se volvió un fenómeno de masas al mismo tiempo que la democracia se abrió paso en la historia moderna.
Habría sido así porque el futbol hace pedagogía para relativizar la derrota y también ayuda a aprender que ningún triunfo es permanente ni definitivo. Ambas son lecciones básicas para adquirir la cultura democrática.
Deporte y Civilización fue publicado el mismo año en que se celebró en México nuestro segundo mundial. Durante aquel evento de 1986 se probó que, fuera de lo que ocurre dentro del terreno de juego, la derrama de beneficios económicos para los países que organizan la fiesta futbolera puede ser muy importante.
Para dimensionar ese otro aporte del mundial 2026 para México proporciono aquí algunos de los números más significativos:
En total acudirán físicamente a nuestros estadios alrededor de 900 mil personas y se calcula que 60 millones verán por televisión, al menos, uno de los trece partidos que se jugarán en Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey.
Visitarán esas ciudades ocho de las cuarenta y ocho selecciones participantes, más las que luego sean convocadas por las eliminatorias.
El Mundial dejará una derrama aproximada de 52 mil millones de pesos y será causa para la creación de unos 112 mil empleos temporales.
Entre turistas nacionales e internacionales se espera un movimiento de seis millones de personas. La industria hotelera calcula ingresar 20 mil 760 millones de pesos y los restaurantes y bares prevén ganancias por unos 12 mil 600 millones.
El gobierno ha anunciado una inversión en infraestructura pública permanente de 225 mil millones de pesos. Destacan 8 mil 500 millones invertidos en aeropuertos, 50 mil millones en tecnología e infraestructura digital y 200 millones de pesos en el remozamiento de los estadios.
Entre policías, soldados y guardias nacionales se desplegarán 60 mil efectivosen las tres ciudades mundialistas. En la capital se conectarán 113 mil cámaras a un sistema con inteligencia artificial capaz de prevenir actividades delictivas a través del reconocimiento facial.
Zoom: Dejar por unas cuantas semanas que la disputa se acote a una cancha de juego, como dijera Norbert Elías, es sin duda civilizatorio.