Esta semana Claudia Sheinbaum viajará a la ciudad de Barcelona. Se trata de la sexta gira internacional de la mandataria desde que asumió la Presidencia.
El foro al que acudirá se denomina Movilización Progresista Global y pretende ser la otra cara de la moneda del encuentro promovido hace seis semanas en Florida por Donald Trump y que llevó por nombre Escudo de las Américas.
Fueron marginados de aquel evento los tres países latinoamericanos más grandes: Brasil, Colombia y México, ya que el común denominador de la convocatoria trumpista fue la afinidad con sus ideas políticas.
Mientras que en aquel evento los temas dominantes fueron la seguridad, el crimen organizado, la migración y China, la agenda de la reunión prevista para esta semana estará marcada por asuntos como la democracia, la inclusión social y laboral, la acción climática, los derechos de las personas migrantes y la libertad de expresión.
Las personas dignatarias que asistirán han sufrido la experiencia, en un momento u otro, impuesta por el látigo del desprecio del magnate estadunidense.
En efecto, comparten Ignacio Lula Da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Claudia Sheinbaum (México) y Pedro Sánchez (España) un rosario de duras descalificaciones pronunciadas por el magnate.
Hasta ahora, cada uno había navegado en solitario las tensiones de la relación. ¿Podrá la Movilización Progresista Global constituirse como un frente hispanoamericano capaz de hacerle contrapeso a Trump?
Lo ideal sería, a partir de ahora, coordinar una reacción conjunta la próxima vez que el estadunidense decida fustigar a los gobiernos con los que no coincide.
Debería también importar al habitante de la Casa Blanca el peso electoral combinado de las poblaciones mexicanas, colombianas, brasileñas y españolas que viven en Estados Unidos.
Si la Movilización Progresista se lo propone, los planteamientos pronunciados en Barcelona deberían también resultar relevantes para las personas migrantes provenientes de estos países que se han quedado políticamente huérfanas desde que Trump llegó a la Casa Blanca.
Zoom: Hay un tema que no está referido en la agenda de Barcelona y que, sin embargo, será también inevitable, se trata de Cuba. Y es que lo que ocurra con el futuro de esa isla no debería suceder al margen de los países con mayor peso político en Hispanoamérica.