La libertad de tomar distancia

Ciudad de México /

Ayer la actriz Ofelia Medina subió a sus redes una aclaración que le pareció pertinente. Quienes organizaron las firmas a favor del manifiesto de integrantes de la comunidad cultural a favor de Xóchitl Gálvez incluyeron por error su nombre. Sin agredir a nadie, ella decidió despejar el yerro.

La reacción fue de una gran dureza. Por ejemplo, la de quien reclamó que se hubiese formado “del lado de la principal represora de las mujeres y las libertades, Claudia Sheinbaum”.

Ofelia Medina volvió a fijar su posición: “¿Dónde infieres que no estar con Xóchitl es estar con Claudia? No milito en ningún partido”.

En vez de calmar el fuego, este comentario hizo que los ataques se multiplicaran: “¡Qué vergüenza que apoyes a esos criminales!” “(Eres de) los tibios que ante el caos prefieren ocultarse en la cobardía”. “Lamento haber admirado su trabajo alguna vez”. “(Estás) eligiendo el lado incorrecto de la historia”. “No es momento para supuestas neutralidades”.

Lo que le sucedió a la actriz es el pan de todos los días en este ambiente intoxicado: imposición rabiosa para exigir definiciones sin la oportunidad de consultar a la consciencia propia.

Hay quien supone que en estos comicios se está jugando algo más que el futuro gobierno. Esas personas están convencidas de que, en la realidad, se está apostando la identidad metafísica de cada sujeto.

El problema con esta manera de emplazar la discusión es que todo termina resolviéndose en una competencia superlativa de egos, cada uno pregonando su superioridad moral.

Atrás quedó la deliberación sobre cuál candidatura es mejor porque todo es personal: no es como si estuviéramos invitados a elegir una candidatura, sino que las candidaturas han terminado por definirnos.

Ambos bandos nos están exigiendo que pongamos en pausa nuestro pensamiento. Es como si se tuviera que optar entre dos religiones, cada una con su dios respectivo.

Se equivocan quienes acusaron a Ofelia Medina de ser tibia o neutral. Tomar distancia de ese fanatismo implica asumir una de las posiciones más difíciles en esta época: significa no renunciar a la conciencia política que se necesita para ponderar cada tema, cada hecho y cada opción por sus propios méritos.

Zoom: Esa libertad, para algunos de nosotros, es más importante que cualquier otra. Por tanto, merecería un mejor respeto.


  • Ricardo Raphael
  • Es columnista en el Milenio Diario, y otros medios nacionales e internacionales, Es autor, entre otros textos, de la novela Hijo de la Guerra, de los ensayos La institución ciudadana y Mirreynato, de la biografía periodística Los Socios de Elba Esther, de la crónica de viaje El Otro México y del manual de investigación Periodismo Urgente. / Escribe todos los lunes, jueves y sábado su columna Política zoom
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