M+.- El Tribunal Electoral exhibió ayer un fraude en el padrón de Morena: al menos noventa mil afiliaciones del partido serían cachirules, como se dice popularmente.
La dirigencia tuvo que reconocer que no contaba con los documentos que acreditarían su nueva membresía; concretamente, no pudo presentar copia de la credencial de elector ni el formato firmado por los supuestos militantes.
Noventa mil cachirules dentro de un universo de once millones de afiliaciones podría parecer un número menor. No lo es.
A lo largo de 2025, el partido en el gobierno emprendió una campaña de afiliación masiva que quintuplicó su membresía anterior. Al concluir el esfuerzo, Luisa María Alcalde, entonces dirigente nacional, presumió que Morena se había convertido en el partido más grande de México.
La narrativa triunfalista corrió sin cuestionamiento hasta que el Instituto Nacional Electoral (INE) detectó que al menos cien mil personas se habían afiliado —con apenas meses de diferencia— tanto a Morena como a alguna de las organizaciones que buscan obtener su registro como partido nacional.
¿Por qué alguien se afiliaría, digamos, en octubre a una organización como Somos México, y en diciembre cambiaría de opinión para registrarse como militante de Morena? Eso es precisamente lo que el INE encontró en cien mil casos.
El asunto se complica por una decisión técnica: mientras las organizaciones nuevas utilizaron la aplicación digital diseñada por el INE para registrar afiliados, Morena optó por un sistema propio. Ante las inconsistencias, el instituto exigió al partido que presentara los documentos físicos que respaldaran su nueva militancia.
El problema surgió cuando Morena no pudo cumplir con ese requerimiento y, pese a ello, demandó que se reconociera íntegro su padrón. El INE no pudo ceder: dentro del universo revisado, sólo uno de cada diez registros resultó genuino.
¿Serán también cachirules las otras diez millones novecientas mil afiliaciones? Para despejar esa duda, habría que solicitarle a Morena la documentación física completa que respalda su nueva membresía o, como mínimo, el INE debería realizar una auditoría aleatoria que despeje las sospechas.
Zoom: no vaya a ser que Morena haya tomado los padrones del Bienestar para engrosar su militancia, sin molestarse en obtener el consentimiento de los supuestos afiliados.