Un cambio dramático está ocurriendo en la política exterior de Estados Unidos y México será uno de los países más afectados.
No dio siquiera tiempo de asimilar la caída de la dictadura encabezada por Nicolás Maduro en Venezuela cuando detrás de la noticia se asomó la amenaza del país vecino reinventado en potencia imperial.
Si bien es cierto que la población venezolana no merecía continuar sufriendo las arbitrariedades de la autarquía chavista, también lo es que la intervención militar de Estados Unidos abrió de inmediato paso a una crisis que rebasó por mucho las fronteras de ese país.
La presidencia de Donald Trump declaró el sábado no conocer otro limite que el de la tecnología militar. Antes decidió utilizar a Venezuela para estrenar los argumentos de un gobierno que ha abandonado cualquier ambición democrática.
En palabras del secretario del Departamento de Defensa, Peter Hegseth, la única ley que importa ahora es la ley del más fuerte y no se requiere ya de otra justificación.
El mundo está de vuelta en el siglo XIX, donde el ethos de la guerra sustituyó a cualquier institución.
El Congreso de Estados Unidos ha sido deshabilitado como contrapeso, lo mismo que los controles judiciales. Tampoco cuentan como instrumentos del derecho los tratados, las convenciones o los organismos internacionales.
En solo 47 segundos todo fue dinamitado para dar paso a la incertidumbre que provoca el gobierno del más violento.
China y Europa quedaron pasmadas ante el discurso transaccional de la doctrina Trump-Monroe que impulsa un pacto donde las demás potencias militares habrían de renunciar a intervenir en el conflicto de Venezuela, a cambio de que, al menos en el corto plazo, Estados Unidos respete sus áreas de influencia.
Este nuevo desorden mundial deja particularmente en situación vulnerable a tres países más: Colombia, Cuba y México. Todos fueron mencionados en las horas posteriores a la aprehensión de Nicolás Maduro. Respecto de nosotros, Trump aprovechó para insistir con que los cárteles son los que realmente gobiernan México y que algo debería hacerse al respecto.
Zoom: En algún momento deberíamos ser capaces de hablar de las muchas venas abiertas que pueden infectarse en el contexto del ánimo belicista estadunidense. No se trata de hacerlo desde la derecha o la izquierda, desde el progresismo o el conservadurismo, sino desde la amenaza a la civilización que compartimos.