La mitad de las y los docentes afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) son ahora militantes de Morena.
Traicionando los estatutos del partido guinda que prohíbe el corporativismo, la mayoría gobernante va calcando los rasgos del viejo priismo.
La semana pasada Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización de Morena, presumió ante el Instituto Nacional Electoral (INE) el resultado de una campaña de afiliación que habría logrado sumar 11 millones 50 mil 758 registros.
De ese total, un millón 250 mil serían maestras y maestros del SNTE. Esta otra cifra fue dada a conocer por Alfonso Cepeda, cabeza del gremio magisterial, en un evento realizado en Piedras Negras, el cual fue presidido por Luisa María Alcalde, presidenta de Morena.
Esto quiere decir que uno de cada nueve militantes de Morena es integrante de la principal organización magisterial.
Tantas luchas emprendidas por el sindicalismo independiente y democrático para desterrar en México al charrismo y, sin embargo, vuelven las cosas adonde estuvieron durante buena parte del siglo XX.
Nos mintieron: con Morena la única utopía disponible es el regreso al pasado.
El lopezobradorismo no pudo resistir la tentación. No solo traicionó principios y estatutos, con tal de mantenerse en el poder sus líderes han estado dispuestos a burlar las garantías de libertad que merecerían las personas docentes respecto a sus preferencias electorales.
Si fuera cierto que la afiliación se dio sin coacción, no aparecerían Cepeda y Alcalde alardeando la afiliación masiva. ¿Cuántos maestros acudieron realmente a las oficinas pintadas de guinda para entregar su credencial de elector y poner su firma?
Desde antes de que Carlos Jonguitud y Elba Esther Gordillo convirtieran al SNTE en un apéndice del PRI, el cuerpo magisterial sabía ya que desobedecer las instrucciones de sus líderes puede implicar costos ingratos.
Los ascensos, las promociones, los bonos, las reubicaciones, las prestaciones y la permanencia en el empleo dependen por entero de renunciar a la libre militancia partidista o, peor aún, de convertirse en operadores que acarrean votos elección tras elección.
Zoom: Por esta razón fue cancelada la carrera magisterial, para poder manipular a los profesores con criterios políticos y propósitos electorales. Alcalde, López Beltrán y Cepeda son los responsables de traer de vuelta a la clientela más numerosa que existe en el país para aplastar en los comicios.