“El respeto a la corrupción ajena es la paz”, reclamó Higinio Martínez, presidente del Senado, parafraseando a Benito Juárez.
Este fundador de Morena dijo también que la presidenta Claudia Sheinbaum aún tiene “la fuerza legal, política y moral” para proponer un programa anticorrupción de gran calado.
Lo dijo hace una semana en entrevista con Gabriela Warkentin, en el noticiero Así las Cosas de W Radio, y después repitió el argumento en sus redes sociales.
Mientras tanto, la Presidenta ha respondido a las crisis de corrupción con argumentos chatarra, como el consabido “antes era peor”.
Parece no haberse dado cuenta de que una infección grave ha penetrado ya el torrente sanguíneo de la cuarta transformación.
No se trata de casos aislados, como hasta ahora se han presentado los expedientes de Segalmex, la venta y distribución irregular de medicamentos al sector salud, las adjudicaciones amañadas de obra pública, las compras millonarias justificadas con falsas urgencias, el huachicol fiscal o el tráfico de influencias en el INE.
Tampoco se resolverá este malestar deteniendo a los segundos o terceros de la cadena de mando, ni buscando chivos expiatorios entre los personajes del régimen previo.
En contraste con lo que propone el senador Martínez, la Presidenta intenta salir al paso del problema sin advertir que ese paso ya se da sobre el abismo.
Según la encuesta de FactoMétrica publicada por Reporte Índigo, y a diferencia de sus correligionarios, Sheinbaum conserva una buena reputación: ocho de cada 10 personas la consideran honesta.
Si sigue gastando ese capital en defender lo indefendible, terminará por dilapidarlo.
La propuesta del senador es la más sensata: que la mandataria tome el toro por los cuernos y convierta en prioridad una reforma institucional que ataque la septicemia en todos los frentes, legales y políticos.
Zoom: El error fue creer en el mantra lopezobradorista que confundió a los leales con los honestos y que luego sustituyó a las instituciones anticorrupción por esas personas que resultaron muy inmorales.