Cuando, allá por el 2021, las madres buscadoras de Michoacán entraron a la propiedad de donde salían las humaredas que veían desde los campos en los alrededores de Zacapu, encontraron, además de un crematorio clandestino con los huesos de rigor, un par de dientes de leche que, al día de hoy, suman cerca de mil seiscientas piezas. A pesar de que por el 2023 dieron aviso al entonces gobernador, y de que en algunas de sus incursiones fueron acompañadas por investigadores de las fiscalías locales y federales, su terrible hallazgo fue silenciado en los medios y completamente borrado por el poder.
Para mala suerte de éste último, nuestro compañero Óscar Balderas nos acaba de recordar el caso, y la exdiputada local, fundadora del colectivo Buscando Cuerpos en Todo México y cabeza de las exploraciones alrededor de Zacapu, Margarita López, ha pasado días plantada frente a la Fiscalía General de la República pidiendo ayuda para tratar de identificar a esos niños perdidos. López dice que pudieran ser víctimas de trata, aunque, sin investigaciones puntuales, no hay manera de comprobarlo, y lo que podemos imaginar da para poblar un universo entero con las peores pesadillas. El asunto es que, 5 años después, las autoridades siguen tratando de ignorar la demencial evidencia. Los poderes en Michoacán dicen que no hay denuncias, que no existen registros de esos dientes, y los federales apuntan a que están en comunicación con los locales, pero, ¿qué creen? pues que no hay análisis científicos o genéticos que validen lo reportado.
La hija de Margarita, Yahaira Guadalupe, fue secuestrada en abril de 2011, a sus 19 años, por Marco Carmona, aka El Cabrito, un líder de Los Zetas en Oaxaca, y por uno de sus operadores, Encarnación Martínez Colorado. Ellos la identificaron, equivocadamente, como miembro de sus rivales en la Familia Michoacana y, aunque pronto se dieron cuenta de su error, como sea la violaron, la decapitaron y mandaron tirar su cuerpo a muchos kilómetros de distancia. Ninguna policía se movió hasta que López, por sus propios esfuerzos y medios, dio con los responsables, que pasaban cómodamente sus días regenteando el cártel desde sus celdas en la cárcel de Perote. Ella finalmente pudo enterrar a su hija, pero nunca dejó de buscar a los hijos ajenos que en México no tienen la menor oportunidad de ser sepultados por sus seres queridos ante la abulia de unos gobiernos tan ineptos como insensibles.
Porque el hecho es que, según la Segob, en el país hay más de 18 mil niños desaparecidos. En promedio se reportan 31 diarios como no localizados. Por su lado, la Red por los Derechos de la Infancia en México dice que en 2024 y 2025 hubo más de 10 mil desapariciones cada año, donde las ausencias en el grupo de edad de entre 0 a 7 años aumentaron en 30.3 por ciento.
Casualmente, Claudia Sheinbaum acaba de pasar por la región de Zacapu, donde presumió la de becas que está dando y aseguró que “los jóvenes deben ser abrazados por el gobierno y por sus familias, porque nada tienen que hacer con los grupos de la delincuencia”. Al día de hoy, de los 1,600 dientes de leche no ha dicho ni una palabra.