Sangre y circo

Ciudad de México /

El 31 de enero de 2019 la ciudad de Salamanca, Guanajuato, despertó con una narcomanta firmada por José Antonio Yépez, El Marro, líder del cártel de Santa Rosa de Lima: “Presidente Andrés Manuel López Obrador, te exijo que ya saques a chingar a su madre a la Marina, Sedena, Gendarmería y fuerzas federales del estado si no te voy a empezar a matar junto con gente inocente… Hay te dejo un regalito en la refinería para que vayas viendo cómo se van a poner las cosas y si no sueltas a mi gente que se llevaron y haces caso omiso, va a valer madre atente a las consecuencias” (sic).

El regalito fue una camioneta con explosivos estacionada a las puertas de la refinería Antonio M. Amor. Si recordamos, la exclusión inicial del robo de combustible de ese abrazos, no balazos, que caracterizaría el trato hacia los capos y cárteles a lo largo de la presidencia de López, se debió a la necesidad de culpar a alguien del desabasto nacional de gasolinas provocado por la ineptitud de su gobierno; hoy está más que claro que su entonces secretario de Gobernación, Adán Augusto López, sabía perfectamente que esa orden presidencial de combatir con todo al huachicol fue humo.

Pero la amenaza de El Marro nunca se olvidó y, a diferencia de otros capos, Yépez fue perseguido sin misericordia hasta su captura el año siguiente. No le fue demasiado mal; ya sin siquiera tener que esconderse de la ley, El Marro siguió conduciendo su negocio desde la cárcel, como sabemos por la sanción que le endilgó el Tesoro gringo poco antes de la pasada navidad por tráfico de combustible “a niveles industriales”. Lo que nunca se apagó fue la rivalidad entre el cártel de Santa Rosa y el de Jalisco. La tarde del pasado domingo, en las canchas de futbol del deportivo Campos de las Cabañas, en la colonia Loma de Flores, un comando con armas largas llegó en dos camionetas y, sin decir agua va, acribilló por igual a espectadores y a jugadores, matando a 10. Una persona murió más tarde en el hospital y hay una docena de heridos.

Ayer por la tarde, la Secretaría de Seguridad federal confirmó que uno de los equipos era patrocinado por el cártel de Jalisco, y que al menos cinco de sus jugadores trabajaban para “una empresa seguridad” ligada al cártel. Los atacantes pertenecerían a La Marriza, un grupo de choque de Yépez encabezado por Moisés Soto Bermúdez. En meses recientes esa zona de Guanajuato, de por sí entre las más violentas del país, ha visto crecer su cuota de secuestros, amenazas de bomba y asesinatos. El alcalde de Salamanca, César Prieto, le hizo llegar un mensaje a la Presidenta que recuerda mucho a los que antes enviara Carlos Manzo, el edil de Uruapan ejecutado en las fiestas del Día de Muertos, pidiendo ayuda federal ante la incapacidad de combatir solo al crimen organizado. No sabemos qué le respondió Sheinbaum, pero, en su mañanera del lunes, antes de pasarle el salmantino bulto a una fiscalía estatal que se limitó a balbucir brevemente un par de lugares comunes, nuestra comandanta suprema prefirió informarnos puntualmente que ya le envió una carta al presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, para ver si podían abrirse en México más fechas de BTS.


  • Roberta Garza
  • Es psicóloga, fue maestra de Literatura en el Instituto Tecnológico de Monterrey y editora en jefe del grupo Milenio (Milenio Monterrey y Milenio Semanal). Fundó la revista Replicante y ha colaborado con diversos artículos periodísticos en la revista Nexos y Milenio Diario con su columna Artículo mortis
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