La corrupción también se combate simplificando

Monterrey /
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Cuando hablamos de combatir la corrupción solemos pensar en sanciones, auditorías o mecanismos de vigilancia. Todos son indispensables. Pero existe otra herramienta igual de poderosa: diseñar procesos donde la corrupción tenga menos espacio para ocurrir.

La corrupción rara vez aparece de manera espontánea. Con frecuencia encuentra terreno fértil en procedimientos excesivamente complejos, requisitos poco claros, tiempos indefinidos y decisiones que dependen de la interpretación de un funcionario. Cuando un trámite es largo, incierto o discrecional, también aumenta el riesgo de que alguien intente acelerar el proceso mediante mecanismos indebidos.

Por ello, una de las mejores políticas anticorrupción consiste en simplificar la relación entre el ciudadano y el Gobierno. Cada trámite que se digitaliza, cada requisito innecesario que se elimina y cada proceso que puede consultarse en línea reduce espacios para la discrecionalidad y fortalece la confianza en las instituciones.

La digitalización va más allá de una mejora tecnológica. Permite dar seguimiento a los expedientes, fijar tiempos de respuesta y aplicar reglas iguales para todos. Con procesos transparentes, las oportunidades para la corrupción disminuyen naturalmente.

La eficiencia institucional también fortalece la competitividad. Cada día de retraso en un permiso significa inversión detenida, oportunidades perdidas y menor confianza para invertir.

Nuevo León tiene la oportunidad de impulsar una agenda de simplificación administrativa y digitalización que fortalezca el ambiente de negocios y mejore los servicios públicos.

Para lograrlo se requiere una agenda compartida y decisiones concretas.

Al Congreso del Estado le corresponde aprobar un marco jurídico que acelere la modernización de la gestión pública, mediante una Ley de Procedimientos Administrativos que establezca reglas más simples, homogéneas y digitales para la relación entre ciudadanos, empresas y Gobierno; así como avanzar en una Ley de Coordinación Metropolitana que facilite la homologación de trámites, requisitos y criterios entre los municipios del Área Metropolitana.

El Gobierno del Estado debe consolidar plataformas de operación, eliminar duplicidades entre dependencias y acelerar la transformación digital de sus servicios.

A los municipios les toca armonizar requisitos, reducir cargas administrativas y adoptar procesos transparentes con tiempos de respuesta definidos. Cada paso que reduce la discrecionalidad fortalece la confianza y cierra espacios para la corrupción.

Porque las mejores instituciones no son aquellas que investigan más actos de corrupción. Son aquellas que logran que cada vez haya menos oportunidades para cometerlos.

Hace más de un siglo, Louis Brandeis escribió que “la luz del sol es el mejor de los desinfectantes”. Hoy esa luz también puede traducirse en plataformas digitales, expedientes electrónicos, reglas claras y procesos transparentes. Porque donde hay menos discrecionalidad, también hay menos espacio para la corrupción.


  • Roberto Cantú Alanís
  • Presidente de Coparmex Nuevo León, así como fundador y presidente de ROCA Desarrollos
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