Juárez el inmortal

  • Tiempo vivido
  • Rodolfo Esparza Cárdenas

Laguna /

Ayer se cumplieron 214 años del nacimiento del hombre a quienes como mexicanos le debemos ser un país en el cual uno de sus principales valores, siga prevaleciendo; la libertad de pensamiento, parte de un conjunto de leyes que fortalecieron la vida republicana de nuestra nación. 

Como coahuilenses debemos particularmente a Benito Juárez nuestra segunda independencia, cuando decretó la separación de Coahuila del Estado de Nuevo León, una unión que había forzado Santiago Vidaurri y que vivimos siete años, hasta que Juárez, escuchando la necesidad de los coahuilenses de entonces decretó que Coahuila volviera a ser una entidad Libre, Independiente y Soberana.

Cuando pasó Juárez por estas semidesérticas tierras, como sabemos ponía tierra de por medio, salvoguardando las instituciones republicanas, de un ejército ayudado por mexicanos traidores quienes habían sido la causa de que Francia Invadiera nuestro país cuando fueron a buscar y a ofrecer que una persona de la realeza europea viniera a gobernar a México.

El antecedente fue la derrota que sufrieron los conservadores de aquella época en manos de los liberales republicanos, en una guerra que había durado tres años; guerra fratricida que conocemos como Guerra de Reforma; guerra que fue la más sangrienta de nuestra historia, tiempos de una división radical, totalmente intolerante en la que se canceló todo diálogo y consenso, imponiéndose la idea que no quedaba más remedio que exterminar al adversario e imponer a la fuerza su proyecto de nación.

Para los conservadores la lucha sería para defender la religión católica y por ende la esencia y alma de la nación mexicana de los ataques de ateos y extranjerizantes de los liberales que iban contra el único lazo común que ligaba a los mexicanos. 

En contraposición, los liberales llegaron a la conclusión de que los fracasos de las primeras décadas nacionales se debían a la forma en que se había permitido que legados de la época colonial, como los fueros militares y eclesiásticos siguieran vigentes obstaculizando la marcha, el progreso y la modernidad. 

Aún hoy es innegable que las peores calamidades de México se han debido a gobiernos conservadores, por eso Juárez es inmortal, su vida, su lucha y la de los liberales fue vital y trascendente, revivámosla cada día fortaleciendo nuestra unidad.

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