Es frecuente cuando los historiadores referimos los combates militares resaltar a las tropas, sus jefes, quizá sus armamentos y su organización; igual los movimientos tácticos y los resultados en términos de muertos, heridos, prisioneros, balas gastadas, triunfos y derrotas. Hay poco escrito sobre la logística diseñada para conseguir y proporcionar alimentos a los soldados y animales, casas de campaña o materiales para la hora de dormir o cuidarse de las condiciones del clima y menos sobre los preparativos para atender a los heridos en combate: medicinas, instrumentos, espacios y sobre todo el personal médico o sanitario.
La Batalla de Torreón no es la excepción, se han repasado la estrategia general de las partes contendientes, la comunicación entre constitucionalistas y federales tocando el tema de la rendición de la plaza, desde luego los encuentros armados y la participación de las Brigadas militares en que estaba organizada la División del Norte y por supuesto la importancia y trascendencia de la Toma de Torreón para la Revolución Constitucionalista.
Pero se ha pasado un poco por alto un dato muy importante y se refiere a que en los preparativos hechos en Chihuahua por la División del Norte para el ataque a Torreón, se organizó, por primera vez en la Revolución Mexicana, la Brigada Sanitaria. De ella informa de manera puntual un médico regiomontano quien formó parte de ella: Encarnación Brondo Whitt. En efecto en una importante obra intitulada La División del Norte (1914) por un testigo presencial, editada en Monterrey en 1940; Brondo aporta una visión poco conocida de esa parte de la Revolución ligada a los trenes sanitarios organizados por Villa, y puestos al mando del también regiomontano Dr. Andrés Villarreal, quien un tiempo radicó en Torreón, antes de dirigir la Brigada Sanitaria.
Brondo describe aquellos trenes: carros hospitales, para curaciones, con aparadores con instrumentos y medicamentos, carros con enfermeras, automóviles, ambulancias, con bestias de tiro. Donde cada médico tenía bajo su mando un enfermero con grado de capitán (los médicos tenían grados de mayores para arriba); cuatro ayudantes, cuatro camilleros, dos carros con tronco de mulas, una ambulancia, un botiquín portátil, además ciento y pico de soldados armados para defensa del convoy.
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