¿Los gringos, amigos?

  • Tiempo vivido
  • Rodolfo Esparza Cárdenas

Ciudad de México /

Hay mexicanos preocupados porque con Trump, los vecinos dejaron de ser amigos. Quienes piensen así, son parte de los ilusos que imaginan que los estadounidenses son gente que nos aprecien, más allá de lo que les aconseje su ambición por nuestras riquezas.

Somos dos países asimétricos de muchas formas que compartimos 3220 kilómetros de frontera.

Al norte un gigante rico, industrializado y poderoso y nosotros, aunque ya no se use y alguien piense lo contrario, un país del tercer mundo, que sueña con ser una potencia si erradicamos la corrupción, que no el saqueo del cual somos víctimas ancestrales y seguimos contradictoriamente propiciando.

País de mestizos, la mayoría de piel obscura, condición que a la luz de consignas reiteradas de los gringos, nos hace inferiores, como dijo McNall Burns: partimos del supuesto de que los miembros de la raza caucásica fueron dotados por Dios de ciertas cualidades espirituales y morales, que los hacen notablemente superiores a los hombres de piel obscura”, sabemos que EEUU mantiene hasta nuestros días una política exterior racial y étnica, con mayor razón hacia América latina. Pero es una viaja práctica, así lo demostró el aniquilamiento de los americanos pieles rojas, como se intentó en Nueva España por los españoles, antiguas prácticas herencia de aquella guerra de los cruzados que pronto trocaron razones religiosas por étnicas y culturales.

Debemos tener presente el Destino Manifiesto, surgido en 1840, que resume credos similares presentes desde que las Trece Colonias lograron su independencia; debemos recordar la invasión de Texas, su anexión y la Guerra de 1847; guerra que en tiempos de Zedillo, pidieron se borrara de los textos escolares porque desalentaba la relación de buenos vecinos. Debemos no olvidar que en las depresiones de 1873 y 1893 se incrementó el racismo entre los trabajadores, expulsando a 500 mil mexicanos, aun nacidos allá, que competían por los puestos de trabajo, cerrando la frontera bajo el eufemismo de que preveían a sus compatriotas contra la amenaza de que el país se convirtiera en un “vertedero de delincuentes conocidos e indigentes profesionales”. Como vemos las expresiones de Trump ya se habían usado hace más de cien años. La historia no se repite, simplemente continúa, favorecida por traidores a la Patria.


r_esparzac@yahoo.com.mx

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