Los libros de texto de la 4T I

  • Tiempo vivido
  • Rodolfo Esparza Cárdenas

Laguna /

La euforia está centrada en la revisión de los libros de texto que se usarán el próximo ciclo escolar. 

Se piden opiniones rápidas y concretas a personas de variado perfil profesional que no se sabe si han analizado el contexto teórico suficiente y necesario que permita valorar los contenidos, sus objetivos y propósitos.

En la columna anterior se dijo que, revisando el intento fallido de definir a la escuela mexicana en el Plan de Estudios, se localizan declaraciones en el sentido de que se pretende una educación crítica para combatir la educación fincada en las recomendaciones hechas por la UNESCO, FMI y la OCDE, que buscan formar individuos que se sumen sin chistar al sistema laboral de la economía neoliberal, mano de obra calificada.

Contextualizando había que decir que la educación por siglos buscó, dicho muy llanamente, aportar a los individuos herramientas para reconocer y desarrollar sus potencialidades, su recursos mentales y físicos para que su incorporación a la sociedad fuera placentera, eficiente y eficaz y valorar en ello a su propia existencia. 

Era un mundo en que se pensaba que la economía estaba al servicio del individuo lo cual contradijo Marx con su materialismo histórico. 

Pero sucedió que en esa evolución cambiaron las cosas y la economía que debería producir riqueza manifiesta en bienes tangibles e intangibles al servicio del hombre, concibe a éste como un recurso más de la economía: el recurso humano. 

Así el hombre trabaja para la economía y no al revés.

Curiosamente fue en la URSS donde se planea producir a conveniencia del estado los individuos capaces específicamente en un campo del desarrollo; se decidió entonces cuántos médicos, ingenieros, técnicos diversos, obreros etc, etc se requerían para su plan económico y el individuo no pudo elegir con libertad su educación, siguiendo su vocación. 

La riqueza producida se repartiría equitativamente.

El mundo capitalista afinó la idea imponiéndola desde el poder del capital al cual no le interesa la movilidad social, aunque la acepta como consecuencia inevitable, privilegiando la mayor ganancia al formar personal ad hoc, vendiendo la idea que la educación debe estar al servicio de la economía y no al servicio de la realización humana puramente dicha. 

Aquí es donde entran Freire y Giroux que abordaremos luego.

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