Presión social por la maternidad

Puebla /
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Recientemente salió en streaming el documental Un hijo propio, dirigido por Maite Alberdi. Honestamente no me apetecía verlo, pero una amiga me lo recomendó y accedí.

Fue curioso ver cómo antes, el deseo de ser madre encabezaba las prioridades de la pareja, la familia y sociedad. Cómo en los hospitales no había diagnósticos oportunos y se cometían negligencias médicas que no eran castigadas. Pero lo más importante, fue ver cómo la salud mental de una mujer se destruía a tal grado que ésta cometía delitos.

Vi cómo antes, si no tenías un hijo la suegra se escandalizaba, la familia te presionaba y para nada se consideraban tratamientos de fertilidad o la adopción.

Según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID 2023) la tasa de fecundidad en México descendió a 1.60 hijas e hijos por mujer en edad reproductiva (15 a 49 años), una baja notable frente al 2.07 registrado en la ENADID 2018.

En Puebla, actualmente la tasa de fecundidad es de 1.92 hijos por mujer, siendo de los 20 a 34 años la edad en que más deciden ser madres, seguidas del grupo de 35 a 49 años.

En contraste, para el sector que enfrenta problemas de fertilidad, existen clínicas y centros especializados de reproducción asistida y tratamientos de fertilidad, como el de la fertilización in vitro y la inseminación artificial en la entidad. Lo que significa que por fortuna existen alternativas.

Ahora, las nuevas generaciones pueden cancelar a las suegras que traten mal a las nueras solo por no ser madres; en mi época me tocó escuchar que la mujer es la culpable de no tener hijos, aunque los exámenes médicos indiquen lo contrario. Viendo el documental no me imagino cómo fue el infierno que vivió Alejandra Marín Mendoza, que agobiada por las expectativas sociales fingió un embarazo y hasta sustrajo a una bebé recién nacida del Hospital General de la Ciudad de México.

No es que esté de acuerdo con el delito cometido sino que al conocer toda la situación comprendí por qué lo hizo. Por otra parte, no imagino el dolor de una madre a la que le roban a sus bebé.

Sin duda la lección es que hay que evitar opinar de la maternidad de terceros.


  • Rosario Portillo
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