La satisfacción es esa sensación de plenitud, todos tenemos derecho a sentirla y para que sea posible debemos trabajar por ella. En este sentido, la satisfacción femenina contempla tanto el aspecto físico como el emocional, de allí la importancia de que experimentemos el placer físico, pero también atendamos el aspecto emocional.
Quizás por lo anterior está de moda en las nuevas generaciones el “Aftercare”, es decir el comportamiento después del sexo, para evitar que el otro se sienta usado.
Para alcanzar la plenitud física es importante que conozcamos qué y cómo nos gusta. Por ello la autoexploración, la experimentación, y la comunicación verbal o kinestésica son claves. Nadie nace sabiendo lo anterior, pero las clases de sexualidad y un taller de erotismo podrían enseñarnos a ver el sexo sin tabú.
En los talleres enseñan técnicas de seducción, estimulación física, juegos, posiciones, juguetes, alimentos y olores afrodisíacos, así como tips para romper la rutina; con el objetivo de que una pareja viva la satisfacción.
La mujer siempre ha sido vista como el “objeto de deseo sexual”, por ello el sistema machista le exige ser complaciente en la cama y la convierte en objeto. En realidad, ni ellos ni nosotras podemos ser “objetos de deseo” pero sí “sujetos en el deseo”, es decir elegirnos para compartir la plenitud sexual.
Pero seamos realistas, vivimos en un país donde hay poca orientación sexual, ahora hasta los padres se oponen a dichas asignaturas. Pero a los hombres los siguen llevando a burdeles o les ilustran con pornografía, por eso algunos sólo conocen el sexo duro y creen que es grandioso que las mujeres sean embestidas y esperan que tengan la resistencia de una actriz.
Según datos del INEGI del Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres: las mexicanas tienen su primera relación a los 15 años, y en Puebla la edad media es de 17. Pero respecto a la orientación sexual la mayoría la recibimos entre los 12 y 17 años.
A las mujeres nos falta aprender a vivir la sexualidad, muchas somos inexpertas en comparación con hombres de nuestra misma edad, pero aún estamos a tiempo de experimentar la satisfacción sexual y emocional, esto también es feminismo.