Hay artistas que dejan éxitos. Hay otros que dejan una forma de ver la vida.
Y luego está Alan Jackson.
El pasado sábado 27 de junio, una de las voces más importantes de la música ***country*** se despidió de los escenarios después de más de cuatro décadas de carrera. El hombre que nos cantó sobre el amor, la fe, la nostalgia, la familia y las pequeñas cosas de la vida decidió bajar el telón. No porque se haya quedado sin canciones que cantar, sino porque el tiempo, ese compañero inevitable del que tanto habló en sus letras, finalmente le pidió que se detuviera.
Y es imposible pensar en su despedida sin regresar a una de las canciones más sabias de toda su carrera: “The older i get”.
Lanzada en 2017 como el primer sencillo del álbum ***Where have you gone***, la canción fue escrita por Adam Wright, Sarah Allison Turner y Hailey Whitters. Curiosamente, Alan Jackson no participó en la composición, sin embargo, en cuanto la escuchó, supo que la canción le pertenecía.
Porque pocas letras parecían describir tan perfectamente al hombre en el que se había convertido.
No es una canción sobre envejecer. Es una canción sobre aprender.
Aprender que el tiempo es limitado.
Aprender que la aprobación de los demás importa cada vez menos.
Aprender que las personas que te aman son más importantes que cualquier éxito.
Aprender que algunas batallas simplemente ya no vale la pena pelearlas.
Y, sobre todo, aprender que ser uno mismo es un privilegio que llega con los años.
Y la frase que lleva el ADN de esta canción es:
***“The older I get, the fewer friends I have, but you don’t need a lot when the ones that you’ve got have always got your back”.
“Mientras más viejo me hago, menos amigos tengo, pero no necesitas muchos cuando los que tienes siempre están ahí para ti”.
Porque pasamos buena parte de la vida intentando encajar. Tratando de ser la versión de nosotros mismos que los demás esperan. Intentando gustarle a todo el mundo.
Hasta que un día entendemos que las personas correctas nunca nos pidieron cambiar.
Que nuestra sensibilidad no es una debilidad. Que ser diferentes no es un defecto. Que sentir demasiado, amar demasiado o emocionarnos demasiado con las pequeñas cosas de la vida es precisamente lo que nos hace ser quienes somos.
Alan Jackson siempre fue un hombre diferente dentro de la industria. En una época en la que el ***country*** se volvía más pop y más producido, él siguió cantándole a las cosas sencillas.
Nunca intentó ser otra persona. Y por eso millones de personas se identificaron con él.
Su despedida de los escenarios no se siente como un adiós. Se siente como una última conversación alrededor de una fogata, donde un viejo amigo te mira a los ojos y te dice: “No pierdas el tiempo intentando ser alguien más”.
Porque al final, esa es la gran enseñanza que nos deja “The older i get”.
Que la vida es demasiado corta para esconder las partes de nosotros que nos hacen únicos.
Que las personas que realmente importan no sólo aceptan nuestras rarezas… las celebran.
Y que la verdadera grandeza llega cuando aprendemos a vivir cómodamente dentro de nuestra propia piel.
Gracias, Alan Jackson, por las canciones, por las historias y por recordarnos que envejecer no significa perder cosas. Significa encontrarlas.
Porque mientras más viejos nos hacemos… más entendemos quiénes somos realmente.