La inteligencia artificial dejó de ser una conversación exclusiva de grandes corporaciones. Hoy, para las empresas de Nuevo León, el reto no es preguntarse si la tecnología llegará a sus operaciones, sino cómo convertirla en productividad, mejores decisiones y nuevas oportunidades de negocio.
La dimensión del desafío es relevante. Los resultados definitivos de los Censos Económicos 2024 del Inegi registraron 212 mil 676 establecimientos en Nuevo León, con más de 2.16 millones de personas ocupadas. En el sector privado y las empresas paraestatales se contabilizaron 181 mil 791 unidades económicas durante 2023. Esto confirma la amplitud de un ecosistema donde conviven micronegocios, pymes y grandes organizaciones, cada una con capacidades y necesidades distintas frente a la transformación digital.
La adopción tecnológica, por sí sola, no garantiza competitividad. Comprar software, automatizar una tarea o utilizar inteligencia artificial generativa puede producir mejoras puntuales; sin embargo, la transformación ocurre cuando la empresa identifica un problema concreto, mide su situación, desarrolla capacidades en su equipo y conecta la tecnología con un objetivo de negocio. Una pyme puede comenzar con algo tan práctico como ordenar información comercial, automatizar seguimiento a clientes, mejorar pronósticos de demanda o reducir tiempos administrativos antes de pensar en proyectos de mayor complejidad.
Aquí la vinculación entre universidad y empresa adquiere un valor estratégico. Desde la Universidad Regiomontana, mediante el Smart Factory Lab / Laboratorio de Industria 4.0 y el Laboratorio de Negocios, hemos trabajado en espacios donde empresas, estudiantes, especialistas y aliados del ecosistema pueden diagnosticar necesidades, explorar tecnologías y convertir retos reales en proyectos. Iniciativas como Pymes Competitivas, así como proyectos de innovación aplicada y vinculación empresarial, permiten acompañar organizaciones de diferentes tamaños y acercar capacidades que de otra manera podrían parecer lejanas para una empresa pequeña.
Además, los propios Censos Económicos muestran señales de una transición que todavía tiene espacio para crecer. En Nuevo León, el porcentaje de establecimientos que realizaban ventas por internet pasó de 7.8% en 2018 a 10.7% en 2023. El dato recuerda que digitalizar no significa únicamente adoptar inteligencia artificial: primero requiere fortalecer capacidades básicas de información, comercialización y operación que permitan aprovechar tecnologías más avanzadas.
El objetivo no debe ser digitalizar por moda. Debe ser construir una ruta de transformación con prioridades: entender el proceso actual, detectar dónde se pierde tiempo o valor, seleccionar una solución, probarla a escala controlada, medir resultados y después ampliar su aplicación. La inteligencia artificial puede acelerar ese recorrido, pero necesita datos, procesos claros, talento capacitado y criterios responsables para su utilización.
Nuevo León tiene una ventaja: un ecosistema industrial, empresarial, académico y emprendedor con capacidad para generar conexiones. El siguiente paso es hacer que esas conexiones produzcan proyectos de valor, especialmente para las empresas que todavía enfrentan barreras de conocimiento, inversión o acceso a talento especializado. Las empresas de Nuevo León y del mundo deben tener listos sus procesos, datos y talento antes de invertir cantidades grandes en inteligencia artificial; de otra manera será una inversión innecesaria.
La transformación digital será verdaderamente relevante cuando deje de medirse por el número de herramientas adquiridas y comience a medirse por problemas resueltos: más productividad, mejores decisiones, nuevos clientes, procesos más eficientes y organizaciones capaces de aprender. La inteligencia artificial no sustituye esa estrategia; puede convertirse en uno de sus aceleradores más importantes.
Fuentes de datos: Inegi, Censos Económicos 2024, resultados definitivos de Nuevo León (24 de julio de 2025); Inegi, Censos Económicos 2024, reporte de resultados nacional.