'Alito' rosa, ¿marea baja?

Ciudad de México /

La elocuencia testicular del líder nacional del PRI, Alejandro Alito Moreno, no impedirá a Movimiento Ciudadano acercarse peligrosamente al desplazamiento del tricolor como tercera fuerza política nacional. Parcialmente, las maniobras del dirigente se asocian al interés por impedir el avance de una fuerza recolectora de simpatías de muchos desencantados del resto de los partidos.

La campaña del PRI solamente encontró al mercado de la nostalgia como improbable oferta de futuro, al igual que el PAN: estabas mejor con Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña. Para quien elige creerles, no hay más libertad que la de nuestros sesgos ideológicos.

En realidad, las y los votantes de tres generaciones saben del imposible regreso de esos otros “buenos tiempos” parcialmente civilizatorios y plagados de autoritarismo y corrupción. En tanto partido postulante de Xóchitl Gálvez para la Presidencia de la República y de Santiago Taboada para la Jefatura de Gobierno en la capital nacional, el PRI va trepado sobre el blanquiazul. Alguna vez enemigo histórico del panismo; no deja de sorprendernos.

La contundencia vandálica del gandalla opositor es tan llamativa como el silencio ante ella de las plataformas mediáticas convencionales: “Hay que decirle a Máynez que si le faltan huevos, yo le presto”. Aun cuando es inminente un tiempo de mujeres innovador en la Presidencia con Claudia Sheinbaum y profundizado en la Ciudad de México con Clara Brugada, y un conjunto de fuerzas progresistas y feministas, la reacción publicada ante las actitudes, maniobras y dichos de Alito es minúscula.

En el encubrimiento opositor a favor de Alito hay una defensa del México rosa existente en la calibrada mercadotecnia de la minoría política nacional. Una ciudadanía que a pesar de su rosada concepción ya muestra pantones rojos, azules y amarillos rumbo al altar de la democracia.

No ha habido hashtag de “la ciudadanía no se toca”. Si hay quienes califican de “gandalla” impedir la bandera como back de una manifestación opositora, podríamos reconocer también a encubridores del núcleo golpeador de la campaña personificada en Alito, otras y otros. La polarización, ahora lo aceptan todas y todos al usarla, estimula la participación… o puede ahuyentarla si es llevada más allá del desconocido punto de lo inadmisible.

Máynez pega en la línea de flotación de la debatible legitimidad de Alito: Beatriz Paredes es ejemplo de cuadros honorables en todas las corporaciones políticas y no el señor de los destos, sobrados para dar y prestar.

La marea rosa es —¿o fue inicialmente?— más que el sector representativo de una ciudadanía dispuesta a callar ante los tamaños de Alito y la larga lista de irregularidades millonarias de su administración. Con el aliado hasta la ignominia. Solamente la movilización generalizada del votante nos salvará de los riesgos de quienes presumen que los tienen grandes y ferales, en pleno 2024. 


  • Salvador Guerrero Chiprés
  • "Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX. Curso Liderazgo y Efectividad Gubernamental, Los Desafíos de México, en John F. Kennedy School of Government, Harvard, enero de 2006. Doctorado obtenido en el Departamento de Gobierno De La Universidad de Essex, Inglaterra, 2004. Maestría en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, UIA. Licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (Ciencias de la Comunicación), generación 1980-1983."
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