Las placas tectónicas de la política se sincronizan con los movimientos del subsuelo, con las fisuras en los éxitos de la representación popular buscada por cada fuerza partidaria ante cualquier crisis.
El sismo de septiembre de 1985 desnudó parálisis operativa, inhabilidad mediática y carencia creativa del gobierno priista de Miguel de la Madrid. Aquella administración centralizada enfrentó la tragedia con un pasmo burocrático apenas suavizado por la idea de un fondo de rehabilitación popular de vivienda cuyos nietos por cierto sobreviven.
Con la respuesta social espontánea para remover escombros se sacudieron los cimientos del partido hegemónico y se generó el derrumbe del control territorial, así como las columnas de la clientela citadina del tricolor lo cual se reflejó desde las elecciones de 1988.
Aquella grieta en el suelo extendió sus efectos en el sismo político de 1997 el cual sepultó la vieja figura de los regentes designados desde la presidencia, abriendo paso a las primeras elecciones para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, con el triunfo del proyecto de izquierda encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas. Y en 2000 con la victoria de Andrés Manuel López Obrador, una candidatura que estuvo cerca del alcance de Carlos Ímaz.
En 2017, el terremoto de septiembre evidenció la displicencia del gobierno perredista de Miguel Ángel Mancera frente a desarrolladores inmobiliarios. El colapso de edificios expuso redes de corrupción, licencias irregulares y ausencia de fiscalización estructural.
El sismo ideológico se consumó en el plano federal con el agotamiento relativo del modelo neoliberal, considerando que la disciplina macroeconómica actual no está del todo separada de aquel. El arribo de la izquierda a la Presidencia de la República materializó el avance con el obradorismo como vanguardia, impulsado por una enorme fuerza territorial en todo el país.
Esa transformación institucional profundizó su alcance mediante un avance inédito, al menos entre las mujeres dedicadas a la política, culminado con la ascensión de Claudia Sheinbaum como la primera Presidenta.
Ahora, en la Jefatura de Gobierno de la CdMx destaca la fuerza política de Clara Brugada, situada en el primer sitio entre las gobernadoras, según la encuesta de Mitofsky correspondiente a agosto, con el 61.5 por ciento de aprobación, un crecimiento de 8.3 puntos porcentuales respecto a la primera —mayo de 2025— de las tres ocasiones en que ha liderado este ranking desde el inicio de su administración.
A 41 años del histórico sismo, el panorama partidista muestra un reacomodo absoluto. El PRI representa apenas el 10 por ciento de la votación nacional, según el reportaje de Rivelino Rueda publicado ayer en MILENIO.
El aniversario de la tragedia telúrico-social resitúa a la prevención frente a los sismos y ante equívocos políticos como factor clave. ¿Temblará en 2027?