Super Bowl de reformas

Ciudad de México /

El quarterback es pleno mariscal de temporada electoral. Prototípico hombre de equipo, se lanza un pase a sí mismo como ala abierta en la profundidad del territorio opositor. Busca el marcador de la continuidad hacia los 20-30 puntos porcentuales de distancia respecto de los renovables perdedores. Hasta el último minuto del sexenio estará en su trabajo de ganar.

Y al enunciar la estrategia, como en la antigua lógica descrita por Tsun-Tzu, la batalla está ganada antes de empezar el partido. AMLO walked the talk before the others.

Las teorías de la conspiración giran velozmente como el ovoide paralizador de la atención de más de 110 millones de personas en el mundo —unas 15 millones mexicanas— atentas al Super Bowl LVIII. Carente de opciones para tener juego en sus manos, la defensiva opositora, incluido el safety, no alcanzan a arañar ni subiéndose a una escalera el balón en su destino de touchdown.

Solamente Taylor Swift y el jugador de Kansas City Travis Kelce podrían ayudarles. Difícilmente estarían interesados. Una dinastía para el futbol americano se asoma en vísperas de la probable victoria de los Jefes, como aquella de los años 80 para los 49ers de San Francisco.

Acá, el paquete de reformas del presidente Andrés Manuel López Obrador es parte de un juego donde es más real la estrategia que el resultado programático.

Una clase política se consolidará en 2024 y hacia el 2030. Las 20 reformas son un larguísimo pase revelador de la voluntad para garantizar beneficios sociales alcanzados en los últimos cinco años por las y los adultos mayores, niñas y niños en edad escolar o la seguridad de un incremento del salario mínimo por encima de la inflación prevista. Es la voluntad de dominio del estadio social y electoral.

En plena intercampaña, la habilidad del mariscal colocó el balón en zona de anotación. El conjunto de propuestas fue tomado por la candidata de Morena, PT y Verde, Claudia Sheinbaum Pardo, como la base de lo que será su campaña a iniciar el primero de marzo en el Zócalo de la Ciudad de México. Una distancia superior a 20 puntos, aun con el ocasional simpático ingenio de Xóchitl Gálvez. Con mucha seguridad, como la próxima mariscala Sheinbaum lo hace, la sucesora recibe el pase de la ruta para los siguientes seis años de juegos.

Ni llevado a pasear a Nueva York el juego opositor deja de ser tan antiguo como el de la derecha del siglo XIX: que venga el imperio a poner en orden por encima de toda soberanía nacional. Los previstos estragos de la derrota de junio de 2024.

Obsoleta, sin chispa, la estrategia de los otros no impide al estadio rugir mientras el ovoide gira velozmente hacia el futuro inmediato y corre el propio AMLO a recibir o supervisar la recepción de su empeño.

La base de proyecto de nación también existe en la Ciudad de México como ya se anticipa con Clara Brugada, la puntera para suceder a Martí Batres, y la dupla al Senado de los MVP’s Ernestina Godoy y Omar García Harfuch.

Semana de Supertazón... de reformas.


  • Salvador Guerrero Chiprés
  • "Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX. Curso Liderazgo y Efectividad Gubernamental, Los Desafíos de México, en John F. Kennedy School of Government, Harvard, enero de 2006. Doctorado obtenido en el Departamento de Gobierno De La Universidad de Essex, Inglaterra, 2004. Maestría en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, UIA. Licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (Ciencias de la Comunicación), generación 1980-1983."
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