La Historia, la memoria y el olvido

Ciudad de México /

La Historia es la memoria de nuestro pasado y aquel que no conoce su propia historia, está condenado a repetirla. Pero la memoria del ciudadano mexicano no ayuda en muchos sentidos a evitar tan trágica aseveración. Los mexicanos, en su mayoría, no tenemos memoria aunque tampoco tenemos un sistema educativo que la incentive, la trabaje, la recuerde y la fortalezca. Los mexicanos solemos olvidar porque, en muchos casos, el subconsciente lo hace por encima de nuestra razón.

El olvido es el antídoto de los poderosos: lo fomentan con herramientas potentes como discursos de supuestas personalidades que ignoran, por completo, nuestra Historia. La ignorancia se convierte en una especie de borrador gigante que, en una frase, intenta desaparecer o tergiversar los hechos históricos.

También utilizan los “influencer”, esas figuras extrañas modernas, mercenarios de las redes sociales, que normalmente hacen eco de un sin fin de posicionamientos políticos y mediáticos con los que arrastran a la opinión pública.

La memoria, en la era moderna, se disuelve tan rápido como cada post o tweet escrito o publicado en las redes sociales. A veces se mantiene por horas, a veces de manera intermitente continúa por días, otras más desaparece para luego aparecer y, unas más, ni siquiera existe. Los seres humanos, actualmente, nos constituimos en portadores inconscientes del olvido.

En el ejercicio de todos los días, sobrevivir para rescatar la memoria y los hechos, exige un puntual y absoluto dominio de los criterios propios, alimentados de argumentos, de datos y de análisis. No hacer implica poner en riesgo el elemento más característico de la memoria: el recuerdo de los hechos.

Los hechos son eso, acontecimientos que sucedieron y se presentaron. Son incuestionables porque fueron eso, hechos. Tergiversados, olvidados o ignorados no los cambia porque ya quedaron así escritos.

Por eso se hace más que necesario urgir a este ejercicio permanente de lectura, de análisis crítico, de análisis y búsqueda de datos y de argumentación, porque únicamente así, la Historia –así con mayúsculas- tendrá presencia en el presente, nos recordará quiénes somos y nos permitirá salvar ese recuerdo del olvido.

Sara S. Pozos

sarapozos.com


  • Sara S. Pozos Bravo
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