Columna de Sara S. Pozos Bravo

Y se mueve

Sara S. Pozos Bravo

La llegada de un año nuevo para los miles de creyentes de la Iglesia La Luz del Mundo, marca el inicio del éxodo que a muchos de ellos traerá a la ciudad de Guadalajara. Durante décadas, el 1 de agosto de cada año, invita a los creyentes a reunirse al oriente de la capital tapatía para recordar la última cena que Jesucristo tuvo con sus discípulos hace más de dos mil años. Cientos, miles de personas, atendiendo la invitación del apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García, han comenzado su peregrinar.

Por su parte, las colonias anfitrionas, también se mueven. Los que han de hospedar en sus casas a la gran mayoría de los creyentes, o en los edificios que la Iglesia tiene para estos fines, o en hoteles, hacen espacio para recibirlos en sus hogares. Esa esperanza y esa fe han echado raíz ante las difíciles circunstancias por las que la Iglesia ha estado pasando estos, bajo el contexto de una persecución religiosa sin precedentes y un discurso de odio contra el apóstol y contra los creyentes.

Pese a ello, la Iglesia se mueve. Se mueve porque el apóstol de Jesucristo los ha invitado a reunirse en Hermosa Provincia. Desde donde él está, ha orado por los creyentes que el día de antier iniciaron su éxodo pero también por aquellos que, por diferentes razones, no podrán estar reunidos en Guadalajara. O por aquellos que, desde hace dos años, han dejado de visitarnos al ser anfitriones también de la Santa Cena en Estados Unidos, desde el año pasado. Así, arropados con la fe en Jesucristo y teniendo la certeza del poder de Dios, esperan con ansia la respuesta a la oración realizada por el apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García.

La Santa Convocación de la Iglesia La Luz del Mundo es la reunión más importante, más relevante, más trascendental en la vida de los creyentes. Además de recordar la última cena de Jesucristo, representa la oportunidad para volver a estar en paz y comunión con el Creador de todas las cosas y con su hijo Jesucristo.

Esta es la vida del creyente de la Iglesia La Luz del Mundo. Vivir su vida teniendo como centro de sus decisiones la fe, es la gran diferencia que ha marcado a los creyentes. Y en esa forma de vivir han encontrado la felicidad. Por eso, sin dudarlo y en atención a la invitación del apóstol Naasón, cerca de medio millón de personas estarán unidas. 

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