Sarai Aguilar Arriozola
  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
  • Grok: misoginia al desnudo

    En días pasados se viralizó la tendencia de solicitar a Grok –el asistente de IA en la plataforma X– imágenes en bikini o sensuales creadas a partir de fotos de usuarias de redes sociales en las que originalmente ellas aparecen vestidas
  • Brigitte Bardot: la complacencia al patriarcado

    No siempre los legados los purifica la muerte ni toda memoria es digna de rememorarse sin cuestionamientos.
  • Los Simpson y Los Tigres del Norte: los jefes de jefes

    En eso radica el éxito de Los Tigres: trascienden lo regional “del Norte” sin caer en la tentación de alejarse de ahí en búsqueda de lo global. Es decir, llevan su esencia local a lo global
  • Rob Reiner: cronista de lo cotidiano

    Rob Reiner dejó un legado creativo diverso en el cine y una vida marcada por activismo y compromiso social.
  • Brigitte Macron: insultos contra protestas

    Es innegable el peso que implica que la mujer más cercana a la esfera del poder en Francia considere que la protesta social y quienes la promuevan sean indeseables y utilice ese tipo de argots machistas
  • Lauryn Hill: canto feminista frente al juego del hombre

    El valor de su presencia el día del sorteo no era era sólo su grandeza artística. Era el peso simbólico de estar ahí. En un evento de lo que ha sido considerado el juego del hombre
  • Derechos humanos: ¿Chile dará un peligroso viraje?

    Al parecer, no siempre la humanidad se mueve en dirección de avanzar. Los últimos tiempos nos muestran que los retrocesos y caminar hacia atrás es posible. Para muestra un botón y Chile da prueba de ello
  • Wicked: realismo por siempre

    Sin el afán de hacer una película de agenda o activista, los protagonistas logran irrumpir en la audiencia generando cuestionamientos a la actual reconfiguración del orden político a lo largo de no solo América sino Europa
  • Hipersexualización de las infancias: no todo es culpa de Shein o Temu

    La pornografía y la trata sexual infantil constituyen delitos crecientes facilitados por la inmediatez de las comunicaciones y tendencia a “adultizar” a menores de edad como influencers