Entre el dolor y la impunidad

Tamaulipas /
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Como ocurre desde hace años en el país, quienes nacimos en Tamaulipas sabemos que muchas historias comienzan con una tragedia y después enfrentan otra batalla: lograr que la justicia llegue.

Dafne Zapata tenía 13 años. Entró a un campamento de verano en una academia militarizada en Ciudad Madero. Cuatro días después, su madre recibió la noticia de que había muerto.

La institución afirma que se desvaneció mientras se bañaba. Su familia denuncia feminicidio. Exalumnos han relatado castigos físicos, golpes y prácticas justificadas en nombre de la disciplina.

No corresponde anticipar culpabilidades ni sustituir los procesos legales. Pero las autoridades de Tamaulipas deben abrir una investigación exhaustiva y transparente.

Debe conocerse qué ocurrió desde que Dafne ingresó, quién estaba cargo, qué actividades realizó, qué atención recibió y qué  mecanismos de supervisión fallaron en una institución que prometía cuidarla.

En Tamaulipas conocemos bien los  silencios, el miedo, los expedientes incompletos y las investigaciones que pierden fuerza con los días. Durante demasiado tiempo la justicia no ha sido norma, sino excepción. Por eso este caso debe ser distinto.

Porque si las autoridades no logran esclarecer con rigor una muerte  ocurrida dentro de una institución identificada, bajo la responsabilidad de personas localizables y en circunstancias que deberían estar documentadas, cabe preguntarse qué puede esperar la sociedad frente a desapariciones, homicidios y otros delitos con obstáculos mayores.

También ha habido fallas en la comunicación gubernamental. La falta de información clara y oportuna, alimentó la incertidumbre y la desconfianza.

Ante una tragedia así, comunicar no significa defenderse ni controlar daños. A la fiscalía le corresponde investigar y esclarecer los hechos; al gobierno estatal, acompañar y abrazar a la familia. Porque, más allá de lo que determinen las investigaciones, Dafne no volvió con vida a su casa.

El caso escaló a medios internacionales y llegó a la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, sin respuestas a la altura de la gravedad y las exigencias de la sociedad tamaulipeca.

Dafne merece justicia. Su madre, conocer la verdad. Y Tamaulipas necesita demostrar que esta vez la sociedad podrá confiar en la investigación y sus resultados.


  • Saúl Barrientos
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