Prospectivas

La inclusión y el futuro del trabajo

Saúl Barrientos

En el inicio de la década convergen tres principales tendencias cuando hablamos del trabajo: un impulso acelerado al empleo de tecnologías justo en medio de la pandemia, un mercado laboral que ha replanteado sus esquemas tanto del trabajo a distancia como presencial, y un gran llamado para que la inclusión, la equidad y la justicia social sean una realidad.

Así lo identifica con claridad el Foro Económico Mundial en su reporte Diversidad, equidad e inclusión 4.0 publicado apenas el pasado mes de junio. En este sentido, me parece una tremenda aportación hablar del futuro del trabajo no solo desde un punto de vista tecnológico, sino también a partir de un enfoque muy humano, el de la inclusión.

Las empresas exitosas saben que la diversidad en el talento, en las opiniones y en las habilidades genera mayores rendimientos. Atrás deben quedar los tiempos donde las ideas no son consideradas si no vienen del jefe; y donde se discrimina a las personas para ser contratadas o para tener un ascenso por su edad, género, raza, origen, religión, apariencia, posición socioeconómica, o preferencia sexual.

El reporte ratifica algo clave: las políticas y prácticas que crean inclusión hacen que todos los empleados se sientan bienvenidos, valorados y respetados. En un mundo tan diverso, tenemos que respetar, y más aún, valorar esa diversidad, cada persona es única y ahí radica una gran riqueza.

Organizaciones inclusivas que se preocupan por el entorno de los trabajadores (oportunidades de progreso, ingresos y buenas condiciones laborales) generan un verdadero sentido de pertenencia. Se trata de ir a trabajar sin temor a ser juzgados o subestimados; de saber que lo que importa es tu esfuerzo; de sentir aprecio.

Los números son asombrosos. Las empresas inclusivas son entre un 25 y 36% más rentables; tienen un 20% más innovación y un 19% más de ingresos por esa innovación; cuentan con una capacidad hasta 30% mayor para detectar y reducir riesgos y, claro, un compromiso mucho mayor de los trabajadores.

Las empresas que no son inclusivas tienen 29% menos probabilidades de lograr una rentabilidad superior al promedio de su mercado. El futuro del trabajo es también entender e impulsar más a las personas.

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