Hoy México volverá a abrir las puertas del torneo de futbol más importante del planeta. Para millones de personas será una celebración deportiva; para otras, también será un ejercicio de memoria.
Porque más allá de las emociones que acompañan a este deporte, hay un hecho que vale la pena dimensionar: México se convertirá en el primer país en inaugurar tres veces esta competencia. Y eso cuenta una historia.
Cuando México recibió aquel torneo en 1970, el país tenía poco más de 50 millones de habitantes. El mundo era otro. La televisión apenas comenzaba a conectar continentes y Pelé construía una leyenda que trascendería generaciones.
Dieciséis años después llegó una segunda edición. Fue el verano de Maradona, el de imágenes que siguen vivas en la memoria colectiva y el inolvidable gol de Negrete. Y hoy llega la tercera.
De acuerdo con algunas estimaciones, alrededor de 15 millones de mexicanos tienen hoy la edad suficiente para haber tenido al menos seis años en 1970.
Son mujeres y hombres que vieron, en su propio país, a Pelé y a Maradona, y que ahora volverán a ver cómo México recibe al mundo.
El futbol también cambió. Cuando Pelé jugó en México participaban apenas 16 selecciones. Hoy comienza una competencia con 48 países, incluidos debutantes como Uzbekistán, Jordania y Cabo Verde.
El torneo creció, el mundo se expandió y el futbol se volvió más un negocio que nunca, y aquí estamos los mexicanos.
No como el principal anfitrión. De los 104 encuentros programados, nuestro país albergará únicamente 13, 78 se disputarán en Estados Unidos y otros 13 en Canadá.
Pero el primer capítulo volverá a escribirse en México.
Para quienes recuerdan a Pelé y a Maradona, esta será la tercera vez. Para millones de mexicanos más jóvenes, probablemente será la única. Entre la primera edición celebrada en nuestro país y la segunda transcurrieron dieciséis años. Entre la segunda y la tercera, cuarenta.
El torneo no resolverá en nada los problemas de México. No terminará con la inseguridad ni corregirá las desigualdades.
Ningún evento deportivo puede hacerlo.
Pero las naciones también se construyen a partir de recuerdos compartidos. De esos momentos excepcionales que unen a personas distintas alrededor de una misma emoción.
Sea la tercera, la segunda o la primera que viven, puede ser la última en casa en mucho tiempo y hay que disfrutar este mundial. Ojalá que también sea histórico en lo deportivo para nuestra selección ¡Vamos México!