Regenerar desde adentro

Tamaulipas /

Ojalá el mensaje que dejó el 4º Congreso de Agricultura y Ganadería Regenerativa, desde Ciudad Obregón, Sonora, llegue a todo México.

Más allá de las ponencias técnicas, se sembró una idea incómoda que explica mucho de lo que hoy vive el campo: la regeneración no empieza en el suelo, empieza en el productor.

Durante el encuentro se abordaron temas indispensables: regeneración y manejo sostenible de suelos, nutrición funcional, bioestimulación, riego eficiente, biocontrol, finanzas del productor y acceso a mercados.

No son asuntos menores. Se dan en un contexto de suelos profundamente lastimados, agua cada vez más escasa y una necesidad real de reducir el uso de insumos químicos, por los costos sí, pero principalmente por el bien de los ecosistemas y la salud de las personas.

Entre todos estos contenidos surgió un planteamiento que vale la pena detenerse a reflexionar: ahí empieza todo.

Sergio Dabdoub, promotor de estos esfuerzos y coach en agricultura regenerativa, lo resumió en una idea: ser, hacer y tener. El orden importa y las prioridades también.

Durante años, nos hemos concentrado en el hacer y en el tener: producir más, aplicar más, vender más.

Pocas veces nos detenemos en el ser: cómo pensamos, cómo decidimos, cómo enfrentamos el cambio. Ahí está una de las claves.

La transición hacia una agricultura más sustentable no es únicamente técnica. No se resuelve sólo con nuevos insumos o tecnologías; implica una transformación más profunda: de mentalidad, apertura y formación.

Regenerar la forma en que producimos es devolver vida, estructura y equilibrio. Para lograrlo, primero hay que regenerar la forma en que entendemos la vida y el campo.

No es casualidad que, en medio de un programa cargado de ciencia y tecnología, también se habló de fortaleza emocional, toma de decisiones y visión de largo plazo.

El campo mexicano tiene conocimiento, experiencia y capacidad. Para avanzar hacia modelos más sostenibles y competitivos, necesita preparación para romper inercias y adoptar nuevas prácticas.

Cambiar prácticas sin cambiar la forma de pensar suele ser temporal. Cambiar la forma de pensar transforma todo lo demás.

Lo que dejó Ciudad Obregón no fue sólo una agenda técnica, sino un recordatorio: si queremos regenerar el campo, hay que empezar desde adentro, desde nuestro ser.


  • Saúl Barrientos
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