Una disculpa pública es lo menos que podría ofrecer el presidente Andrés Manuel López Obrador tras su penosa e inaceptable declaración sobre los jóvenes asesinados en Celaya, Guanajuato.
El descaro es absoluto, burdo, indefendible. El presidente de México, desde Palacio Nacional, no tuvo palabras para condenar este lamentable acto ni mucho menos de solidaridad, pero sí las tuvo para justificar el asesinato porque, según él, compraron droga donde no debían.
Lo escuchaba y no lo podía creer. El presidente, ante los medios de comunicación más importantes del país, dijo: “Estos muchachos que asesinaron le fueron a comprar a alguien que estaba vendiendo droga en un territorio que pertenecía a otra banda”.
Palabras que retrataron el reconocimiento puntual a que los territorios los controlan la delincuencia organizada, el afán de manchar innecesariamente el nombre de unos jóvenes torturados y asesinados para “aliviar culpas”, y una intención de excusar la situación.
Nada absolutamente nada justifica un asesinato así. Nada. Lo escuchaba y pensaba “y si hubiera sido así, ¿qué?”
Lo hemos dicho una y otra vez en este y en otros espacios: no puede ser que se le falte a la memoria de las víctimas, que se le levanten falsos, que todo sea sensacionalismo, que se le revictimice; y mucho menos que lo haga nuestro presidente.
Antier, Fabiola Mateos, madre de dos de los seis jóvenes asesinados, reclamó al presidente por la memoria de sus hijos y de los jóvenes.
Ninguno de los seis consumió drogas de acuerdo con los exámenes practicados a los restos de estos estudiantes.
Ella sí habló con elementos en la mano y, con todo el derecho del mundo, señaló:
“En este país no importa si eres persona que se dedica a actividades lícitas con miras a apoyar a la sociedad; no estás exento de que te maten y después de que te hayan privado de la vida, te hagan responsable y te revictimicen.
“Es una cosa totalmente absurda, increíble, espantosa lo que pasa en este país”.
¿Habrá dimensionado el presidente lo que puede llegar a representar que él normalice el asesinato de jóvenes por comprar droga en otro lugar o a otro grupo criminal?
Le debe, cuando menos, una disculpa pública a los familiares y a la memoria de estos jóvenes que, desafortunadamente, ya no estarán en sus clases de Medicina.