Una sexoservidora en el Congreso

Prospectivas

Saúl Barrientos

Saúl Barrientos
tampico /

hace unos días, la diputada federal María Clemente García publicó en su cuenta de Twitter videos pornográficos en los que participa. Al ser cuestionada sobre este tema, señaló: “es pornografía, yo produzco pornografía, me pagan por hacer pornografía”.

“Siempre me he dedicado a esto, los demás legisladores tienen empresas… Los abogados siguen en sus despachos… Los campesinos que son diputados siguen yendo a sus ranchos ¿yo por qué no voy a seguir trabajando? … Si ellos pueden trabajar en sus oficios y profesiones, lo siento, ese es mi oficio (ser sexoservidora)”. Finalizó diciendo que presentará una iniciativa para regular el trabajo sexual.

El tema provocó un escándalo y la pregunta central es ¿debe o no haber sanciones contra la legisladora? El Código de Ética de la Cámara de Diputados refiere que las y los diputados “en todo momento desempeñarán una conducta intachable y transparente tanto en su vida pública como privada, en consonancia con la ética y las buenas costumbres, enalteciendo el buen nombre del Congreso”.

Personalmente creo que un material así, más allá de si es ético o no, no es responsable viniendo de una legisladora, porque es cierto, cuando se trata de personas mayores de edad y por voluntad propia ni la pornografía ni la prostitución son delitos.

El delito es la explotación comercial del cuerpo de otra persona, pero como país la promoción de estas actividades no solo no es una prioridad, sino que se lucha para que las condiciones no obliguen a nadie a tener que desempeñar estas actividades para poder vivir.

También es cierto, el trabajo sexual se tiene que regular. Autoridades de todos los niveles transitan diariamente por calles, e incluso avenidas, donde es evidente que hay explotación sexual, que hay trata de personas, y la situación está normalizada.

Si la trata de personas que está a la vista de todos no se atiende ¿realmente se combate en lugares más reconditos? Lamentablemente, diversas organizaciones advierten que México es uno de los primeros lugares en turismo sexual y pornografía infantil.

Los vídeos de la legisladora no abonan en nada más que a la polémica, y lejos de eso, pudieran llegar a promover indirectamente acciones donde sí se configuran delitos.

¿Era necesario que una hacedora de leyes subiera ese contenido? Estoy convencido de que no. A pesar de que tiene el derecho de hacerlo, si realmente le interesa la visibilización y la defensa de las sexoservidoras, que promueva leyes, no videos. _

OPINIONES MÁS VISTAS