Doña Empresa

  • Negocios en Movimiento
  • Sergio Luis Naumov

Ciudad de México /

Las empresas también tienen una “edad”, pues estas crecen a cada momento, y pasan por todas las etapas que un ser humano vive a través de su existencia.

Considero que las que tienen de 1 a 5 años de haber abierto sus puertas son las “infantiles, las de 6 a 10 años las que se ubican en “la pubertad”, las de 11 a 15 años “son adolescentes”, de 16 años a 20 y “adultas” las que tienen más de 21.

Y en adelante podría decirse que son “adultas mayores” solo serán clasificadas como las “ancianas” las que no se hayan renovado en nada, y esta edad podría llega para ellas incluso de los 5 a los 10 años.

Pero, ¿nos hemos preguntado cuándo una empresa es madura o no? Para ellos analicemos los siguientes “signos vitales”:

• Madura: los directivos no solo se respetan en sus trabajos y entre sí, sino ¡se apoyan en todo!

• Inmadura: se pegan patadas bajo la mesa, e incluso de manera frontal, desean ser los más poderosos.

• Madura: la comunicación formal fluye a favor de la productividad del negocio y de enfocarse a su visión.

• Inmadura: solo existen rumores, chismes y una comunicación muy deficiente que lastima a toda la organización.

• Madura: el trabajo en equipo siempre está presente.

• Inmadura: creen que el individualismo los hace grandes, “se sienten DIVOS”.

• Madura: tienen metas claras e indicadores de desempeño, alineados a la misión.

• Inmadura: algunos establecen sus propias metas, “a manera de silo”, solo en su área.

• Maduras: todo el personal está integrado, bajo la cultura que predomina en la empresa; sus valores, su ética y su filosofía de hacer negocio.

• Inmadura: cada quién trae su propia cultura, que es la que prevalece, no existe un núcleo común de creencias y principios que los guie en sus acciones.

• Madura: cada persona tiene pasión por lo que hace.

• Inmadura: la gente trabaja solo por necesidad de ganarse un sueldo.

• Madura: son estables y ganadoras.

• Inmaduras: inseguras en todo sentido.

Ahora bien, una empresa “joven” puede ser muy madura”, aun sus directivos sean jóvenes, y viceversa: una empresa de edad avanzada puede ser muy inmadura, con ejecutivos ya maduros.

La clave de la madurez está en “donde los directivos sean personas, no solo capaces y experimentadas, sino en hacerse de colaboradores que comulguen las mismas perspectivas de futuro, sus valores y sean personas centradas que les guste innovar y conservar lo que consideran un capital humano y de negocio sólido, y que los cambios sean planeados”.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS