Olor a naftalina

  • Negocios en Movimiento
  • Sergio Luis Naumov

Ciudad de México /

Este “sólido blanco” también llamadas “alquitrán blanco” y que provienen principalmente del “alquitrán de hulla”, lo conocemos porque probablemente, nuestros abuelitos lo usaban en sus muebles de la casa, cajones o roperos, para proteger a los mismos de las latosas “polillas” que contaminan y se comen todo; también el olor a naftalina lo podríamos relacionar con los recuerdos y estos a la vez de que “huele a viejo”; vamos a ver a continuación qué podría oler a viejo, u obsoleto, o que ya es tiempo de tirarlo o desecharlo:

“Los escalafones”: aquella práctica en donde, cuando un puesto de nivel mayor queda vacante, debe ser ocupado por la persona de más edad y que tenga más antigüedad, así aún no cumpla con el perfil de competencias y tenga cero capacitación. ¡Qué inteligente decisión, por supuesto!

“Los contratos colectivos de trabajo”: que son como ¡los grandes libros o enciclopedias!

Entre más gruesos sean, mejor para los empleados, pues más categorías y prestaciones les otorga la empresa; ah, y son más costos.

“El famoso Status Quo”: utilizado desde el siglo XVIII para diferenciar a los dueños de los directores, y estos de los gerentes.

Y de igual manera de los jefes, y los mismos de los supervisores, y estos de los empleados de más bajo nivel.

Va desde la oficina más grande y la corbata, así como el gran auto, con su garaje privado, pasando por los cubículos casi a sol abierto, hasta el taller en donde todos trabajan aparentemente revueltos. Entre mayor sea el puesto, mayor será el distingo.

“Las condiciones de trabajo”: es sufriente que las áreas de trabajo cumplan con lo mínimo establecido.

No importando los colores, el acondicionamiento de aire, el equipo moderno de trabajo, y por supuesto las condiciones de seguridad e higiene; es suficiente que el empleado desquite su compensación con su eficiencia y productividad.

“La inexistencia del bono de productividad”: ¿para qué ofrecer una suma de dinero adicional a los empleados? por ello se les paga, no importa.

El ser más eficiente, el tener cero accidentes de trabajo, el ausentismo injustificado, la puntualidad, todo eso se lo tienen que ganar a pulso y con el sudor de su chamba.

“Implementar sistemas de calidad”: existen empresas que no creen en ellos, por ser costosos y complicados en su implementación; solo les irá a quitar el tiempo y hacerlos más improductivos.

Hay que cambiar de olores; nos podemos convertir en la misma “polilla”.

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