Columna de Shareen Yawanarajah

México-EU: nueva era de cooperación ambiental

Shareen Yawanarajah

El próximo 20 de enero, Joe Biden rendirá protesta como presidente de Estados Unidos y el Environmental Defense Fund (EDF) anticipa que su administración volverá a impulsar una agenda ambiental en sus relaciones bilaterales con México y Canadá, acelerará el paso para estandarizar la aplicación de las regulaciones de emisiones de metano y buscará trabajar con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en diversas iniciativas.

En el contexto de la reunión de jefes de Estado de México, Estados Unidos y Canadá, celebrada en Ottawa en 2016, los tres países se comprometieron a reducir las emisiones de metano del sector de hidrocarburos entre 40 y 45 por ciento para 2025. Continuar con el cumplimiento de este compromiso será clave para la nueva etapa de cooperación.

A escala global, la cantidad de metano emitido a la atmósfera se ha triplicado en el último siglo y está comprobado que 25 por ciento del cambio climático que hoy experimentamos se ha producido por actividades humanas. De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), las emisiones de este gas deben reducirse drásticamente antes de 2030 para evitar sus peores efectos.

Las poblaciones en desventaja y los pueblos indígenas son los que más resienten los efectos del cambio climático. Por ejemplo, un aumento en la temperatura de los océanos pone en riesgo la biodiversidad, la pesca y los ecosistemas marinos, de los cuales las comunidades costeras y la industria turística dependen económicamente.

Las emisiones de metano en el sector de hidrocarburos también representan un problema económico. Cada tonelada de metano que se emite o se quema es una tonelada de producto e ingreso desperdiciado. Con una mejor gestión de este importante recurso energético se podría alcanzar una mayor eficiencia energética, objetivo clave para el gobierno mexicano.

México ya cuenta con sólidas regulaciones para las emisiones de metano del sector de hidrocarburos e implementarlas debe ser una prioridad. La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y su director, Andrés Carrizales, entienden que reducir las emisiones de metano se alinea con las políticas sociales y económicas del gobierno de AMLO. De hecho, el Programa Sectorial de la Secretaría de Energía, publicado en julio de 2020, incluye estrategias para hacer al sector más eficiente, sostenible y moderno, y de llevarse a cabo se beneficiaría tanto a Pemex como al medio ambiente.

El gas natural es la principal fuente de generación eléctrica en México y ya existen tecnologías accesibles para capturar los excedentes y hacer uso productivo de este recurso. Pemex puede reducir la quema del gas natural (mejor conocido en inglés como flaring) y utilizarlo en beneficio de zonas con escasez de energía, como Yucatán.

La administración de AMLO también tiene la oportunidad de exigir estándares de emisiones de metano para el gas natural que México importa. Estados Unidos es el principal proveedor de gas natural y sus exportaciones al país representaron 61 por ciento del suministro en 2019. La mayoría de este recurso energético proviene de la Cuenca Pérmica en Texas, el campo petrolero más grande del planeta y posiblemente el mayor emisor de metano de ese país.

Al establecer un estándar de emisión en las importaciones de gas natural (como la Unión Europea está haciendo), México podría crear los incentivos para que los operadores de la Cuenca Pérmica reduzcan las emisiones de metano. Con estándares más estrictos para estas importaciones, no solo se reducirán las emisiones regionales, sino que se garantizará una fuente de energía más limpia para los ciudadanos mexicanos.

América del Norte se está embarcando en una nueva y emocionante era de oportunidades. Una vez más, México, Estados Unidos y Canadá pueden trabajar en equipo para renovar su liderazgo en temas que afectan no solo a la región, sino a nuestro planeta. La reducción de las emisiones de metano del sector de hidrocarburos representa una oportunidad importante. Con esto, construiremos un sector energético más fuerte, que pueda competir a nivel global en un sector energético cada vez más limpio, al tiempo que se protege al medio ambiente, los recursos naturales y a los ecosistemas.

*Coordinadora de Asuntos Internacionales del programa de energía del Environmental Defense Fund.

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