La justicia es un pilar central de la gobernanza, el desarrollo y los derechos humanos. Sin embargo, más de cinco mil millones de personas en el mundo siguen sin acceso significativo a la justicia. Esta realidad no solo evidencia una brecha en la prestación de servicios, sino una falla estructural que profundiza desigualdades, erosiona la confianza en las instituciones y alimenta la inestabilidad. Ante ello, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) impulsa acciones centradas en las personas que protejan derechos, fortalezcan la confianza y garanticen justicia para todas y todos.
En México, la igualdad de género sigue siendo un desafío estructural. Por esta razón, el PNUD integra este enfoque en todas sus intervenciones para cerrar brechas, asegurar la participación plena de mujeres y niñas y contribuir a reducir la pobreza, fortalecer la gobernanza y responder a crisis multidimensionales. Actualmente, más de 86 por ciento del presupuesto ejercido en el país contribuye sustantivamente a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres mediante acciones que incorporan la perspectiva de género como condición para reducir desigualdades.
En materia de protección de derechos, la iniciativa ComunidadEs Igualdad ha capacitado a más de mil 600 funcionarios, funcionarias y docentes en Puebla y Nuevo León para apoyar el cumplimiento de los compromisos de México en igualdad y derechos de las mujeres. También busca sensibilizar, educar y transformar normas sociales desde edades tempranas, a través de contenidos sobre derechos humanos, igualdad de género, masculinidades corresponsables y prevención de violencia. Asimismo, junto con la Secretaría de las Mujeres de Puebla, el PNUD ha sensibilizado a más de mil 500 niñas y adolescentes para fortalecer sus autonomías y su toma de decisiones. A ello se suma Iguales: juventudes que suman inclusión a las CTIM, metodología participativa que fomenta liderazgo femenino en la ciencia y tecnología y que ha motivado a 8 mil estudiantes de Puebla, Veracruz y Yucatán a proyectar una trayectoria en estas áreas.
Para garantizar el ejercicio pleno de los derechos políticos y electorales de las mujeres, el PNUD colabora con el Instituto Nacional Electoral (INE) en la promoción de plataformas como La política es para todas, orientada a que las mujeres participen en la vida política libres de violencia política contra las mujeres en razón de género (Vpcmrg) y con formación para ejercer sus derechos. Por sexto año consecutivo, también acompaña al INE y su Programa Nacional de Impulso a la Participación Política de Mujeres a través de Organizaciones de la Sociedad Civil, mediante iniciativas que promueven los derechos humanos, generan agendas públicas con perspectiva de género y desarrollan iniciativas para erradicar la Vpcmrg.
En el ámbito de la violencia digital de género, el PNUD y la Asociación Nacional de Policía de Corea, de la mano de la Secretaría de las Mujeres, trabajan para impulsar transformaciones institucionales, desarrollar capacidades con enfoque centrado en las víctimas y para incidir en el ámbito legislativo. Esto incluye un monitor digital basado en inteligencia artificial que permitirá conocer cómo se comporta la violencia digital de género en las redes sociales y, con ello, fortalecer la respuesta del Estado mexicano.
En términos de justicia de género, el Índice de Desarrollo y Justicia Laboral—diseñado por el PNUD y el Instituto de Investigación e Innovación de la CTM— replantea la conversación sobre el trabajo: no se trata solo de cuántas mujeres participan en el mercado laboral, sino en qué condiciones y con qué derechos. Al medir calidad del empleo, acceso a seguridad social, ingresos e informalidad con datos desagregados, el índice visibiliza brechas estructurales que suelen normalizarse y genera evidencia para políticas públicas que fortalezcan la autonomía económica de las mujeres.
Finalmente, con iniciativas como Redes de sororidad verde y Voces de las mujeres frente a la crisis climática, el PNUD ha promovido espacios donde defensoras y lideresas comunitarias aportan sus conocimientos a la agenda climática y a la NDC 3.0, fortaleciendo la justicia ambiental con enfoque de género y elevando las voces de mujeres rurales históricamente marginadas.
Garantizar derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas no es una tarea sectorial: es la condición indispensable para que la democracia funcione y el desarrollo sea sostenible. Cuando una niña estudia sin miedo, cuando una mujer participa en política sin violencia y cuando una lideresa defiende su territorio sin amenazas, no solo avanzan ellas: avanza el país. Desde el PNUD ponemos a disposición nuestra experiencia y alianzas para impulsar, de manera conjunta, soluciones que construyan sociedades más justas, igualitarias y que hagan de la igualdad sustantiva una realidad.