Elecciones y economía

Ciudad de México /

Es la economía, estúpido --frase de J. Carville, estratega de la campaña presidencial de Clinton en 1992-- es una gran lección para el siglo XXI. Con o sin pandemia, las economías están más estrechamente engarzadas que nunca y su desempeño tiene efectos político- electorales más allá de sus propias fronteras.

En el caso de EUA, por ejemplo, las acciones de reactivación económica de la administración Trump alimentaron el favor del electorado a pesar de la profunda división social y del temor a un nuevo confinamiento. Y es que aún cuando la economía de EUA creció 7.4% entre el segundo y tercer trimestre 2020, ésta se mantuvo 2.9% por debajo del nivel registrado un año antes. Además, las 751 mil nuevas solicitudes de ayuda por desempleo semanales ya parecen pocas si se comparan con los 6.8 millones de registros de marzo, y el consumo y la inversión privada mostraron incrementos anualizados de dos dígitos (40.7% y 83%, respectivamente). La economía popular en EUA ha ido mejorando y, superado las expectativas, eso le retribuyó en forma de votos a Trump.

El mantenimiento de las cadenas productivas en EUA también trajo consigo beneficios para México. Seguimos siendo su principal socio comercial --el segundo por volumen de importaciones sólo después de China y el segundo por exportaciones sólo después de Canadá--, lo cual ha garantizado el incremento de las exportaciones de nuestro país en 3.7% anual. Por su parte, los casi 29 mil millones de dólares en remesas enviadas por nuestros paisanos desde EUA en lo que va del año responden casi enteramente a las acciones expansivas del otro lado de la frontera.

Hasta este momento, Joe Biden se perfila como el ganador en las urnas pero se vislumbra un conflicto político si Trump no reconoce el resultado. ¿Tendrá esto algún impacto en los mercados de aquel país? ¿En la economía global? La respuesta es no, pues en EUA existen reglas claras hasta para inconformarse.

Durante las semanas previas y hasta la noche de la elección, la incertidumbre rondaba a la gran potencia, pero al día siguiente y pese a las amenazas del presidente Trump de no aceptar un resultado que no le favoreciera, Wall Street reportó su mejor jornada postelectoral en 120 años. La economía de Estados Unidos –o de cualquier país que tenga mecanismos institucionales de resolución de conflictos-- conserva su trayectoria una vez superados los contratiempos. La economía mexicana, por el contrario, con una deteriorada imagen de sus autoridades electorales, y una contracción de 0.1% en 2019 y de 8.6% anual en el tercer trimestre 2020, no está tan bien armada ante un escenario similar.

A pesar de la volatilidad asociada tradicionalmente al triunfo de los demócratas, mientras la economía norteamericana no perciba amenazas reales a los acuerdos comerciales, laborales o fiscales, a las relaciones contractuales o se anuncien medidas abruptamente restrictivas, se mantendrá a flote a pesar de sus conflictos postelectorales y comerciales.

Frente a la polarización que ha sembrado Trump en los cuatro años previos --racismo, abuso policial, privilegios para unos cuantos, maltrato hacia las mujeres, políticas migratorias inhumanas que separaron a cientos de niños migrantes de sus familias y un pobre manejo de la pandemia-- Estados Unidos ha mostrado que la mejor inversión de cualquier economía consiste en tener instituciones sólidas.

Una historia muy distinta se perfila en México en el 2021 ante la mermada confianza del electorado y de los inversionistas en el Estado de derecho. ¿Y la economía? Salvo por los beneficios que nos llegan de rebote gracias a la política expansiva de EUA, tampoco va bien.


*Sofía Ramírez Aguilar, analista y directora general de México, ¿cómo vamos?

@Sofia_RamirezA

  • Sofía Ramírez Aguilar
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