Material Art Fair

Ciudad de México /

Atlampa, doloroso fragmento de nuestra ciudad, deambular pernicioso de perros famélicos esperando el futuro. No existe transporte público para llegar, dos opciones: caminar bajo un puente mortal o un taxi hasta Sabino #369 en la colonia Atlampa. Fábricas, bodegas, polvo, fierro viejo, fantasmas, la abandonada industrialización de los años 30. Los tiraderos de basura desaparecen poco a poco aquí.

La octava edición de Material, feria de arte con más de 60 galerías, inauguró ayer. El poder femenino se percibe, la poliédrica artista Pia Camil, sus eternos ojos asombrados, recorremos juntas una parte de los stands que no parecen stands. Medios muros, espacios abiertos que cambian las perspectiva del arte encerrado en vitrinas o un museo, nuevas formas arquitectónicas, moho, paredes carcomidas por el tiempo. El espacio impredecible, la vieja fábrica de textiles logró convertirse en un fragmento pagano para el arte en esta ciudad imposibilitada para la pausa y la contemplación. Los arquitectos Guillermo González Ceballos, Rodrigo Escandón Cesarman de APRDELESP, conjugan la infraestructura privada con el espacio público de forma temeraria, esto es como una tarde en cualquier espacio público de Nueva York o Berlín. Plantas, sillas y bancas naranjas metálicas por todas partes, las personas beben cerveza, hablan, ríen, ¿adónde se fue la muerte? estamos en otro tiempo, hemos perdido todo, hasta el miedo de hablar de cerca y mirarnos. Todo es tan rápido, cambia todo el tiempo, duele, no importa, continuemos avanzando. Pasillos, rostros, miradas evasivas, conexiones, el deseo está acechándonos todo el tiempo, hace calor.

Zombra en la galería Sólida (Oaxaca) golpea con una escultura de papel con acrílico negro, un cuadro en espiral negro metálico en el que gira la imagen de este artista rapaz, agresivo, mágico, la belleza violenta sin rostro es su firma. La galería Guadalajara 90210, una pieza extraña de Rodrigo Red Sandoval trastoca todo el lugar, conjuga la obsesión por un futuro cyborg de aves cortejando a la muerte. Y más allá, la galería Piedras (Buenos Aires) nos infecta con los cuadros de un beso negro, colorido adicto, una mujer enloquecida habla con alguien inexistente, ese hombre solitario fuma al lado de un ser derretido que no le escucha, la reveladora pintora de estos puentes con el interior humano es Carrie Bercandino, 28 años, parece que ha vuelto muchas veces del dolor mortal y del final de las fiestas queer, metal, cuero, humo, piedra y navajazos a destiempo en unos labios ebrios, abiertos. Demasiados apartados, Mario Ballesteros me señala la esquina perdida en la que está Giovanni Fabián Guerrero de la galería Chérpiri (Cherán), la dinamita en la feria es un cuadro que representa las autodefensas en el bosque, huele a quemado, con tiza de ocote pintó diablos y olvido. Brett Schultz, Isa Castilla y Rodrigo Feliz -creadores de la feria-, sonríen, han encendido una bengala fugaz en calles tramposas, solitarias. 

* Escritora. Autora de la novela Señorita Vodka (Tusquets)

  • Susana Iglesias
  • Escritora. Autora de la novela Señorita Vodka (Tusquets)
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