Café “Enomoto 1897”

León /
Café “Enomoto 1897”

Tengo frente a mí una bolsa de café tostado. Es negra, decorada con delicados dibujos de flores tropicales, se lee “Enomoto 1897”. Es café de Chiapas.

El 10 de mayo de 1897, un barco arribó al puerto de San Benito (hoy Puerto Madero), en el estado de Chiapas. A bordo viajaban 35 hombres japoneses. Se trataba del “Grupo de Migrantes Enomoto”, la primera migración organizada de japoneses que partía no solo a México, sino a toda América Latina. El nombre “Enomoto” se remite a Takeaki Enomoto, quien ocupó cargos como el de Ministro de Asuntos Exteriores en la segunda mitad del siglo XIX, una época en la que Japón se encaminaba hacia la modernización. Enomoto fundó la Asociación de Migrantes y llevó adelante un plan para enviar japoneses a México con el fin de poner en marcha un proyecto de cultivo de café. Así fue como llegaron al estado de Chiapas los migrantes “Enomoto”. Sin embargo, los terrenos adquiridos por Takeaki Enomoto y sus socios no eran aptos para el cultivo de café, y al agotarse los fondos procedentes de Japón, muchos de los colonos, desilusionados, huyeron de la colonia, por lo que el proyecto de cultivo de café terminó en fracaso (Manga histórico “Los Samuráis de México”.

No obstante, posteriormente, miles de japoneses cruzaron el Pacífico para emigrar a México, y trabajaron, por ejemplo, en obras de construcción de ferrocarriles, minas y plantaciones de caña de azúcar en varias partes del país. Se dice que, hacia finales de la Época Porfiriana, en 1910, alrededor de 10,000 japoneses habían pisado suelo mexicano (Héctor Palacios. “Japón y México: el inicio de sus relaciones y migración”. Presencia Japonesa en Jalisco). Una parte de ellos se quedó en México y, junto con los japoneses que emigraron posteriormente, fueron formando comunidades de origen japonés en diversas regiones del país. Asimismo, superaron la situación confusa de la Revolución Mexicana y soportaron el desafortunado período de la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón y México rompieron las relaciones diplomáticas. De esa manera, se han sentado las bases de la amistad y el entendimiento mutuo entre Japón y México.

En la actualidad, se estima que cerca de 80,000 Nikkei (descendientes de inmigrantes japoneses) residen en México (según la “Estimación del número de personas de ascendencia japonesa en el extranjero” del Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón, a octubre de 2023) y contribuyen activamente en diversos ámbitos como buenos ciudadanos mexicanos. Por ejemplo, el doctor Jesús Kumate, quien se desempeñó como Secretario de Salud durante el gobierno del Presidente Carlos Salinas de Gortari, y el maestro Luis Nishizawa, pintor del que México se enorgullece ante el mundo, serían Nikkei ampliamente conocidos por el pueblo mexicano.

Del 28 al 31 de este mes de mayo, está prevista la celebración de la 17ª Convención Nacional Nikkei (CONANI) en León, en el estado de Guanajuato. La organización encargada de esta convención es la Asociación Nikkei Bajío. Tienen previsto representar, durante la CONANI, una obra de teatro que narra la historia de la comunidad Nikkei en México. De manera paralela en la ciudad, también se celebrará el evento de difusión de cultura japonesa “Más Japón en el Bajío”. Este evento está organizado principalmente por la Asociación México Japonesa, cuya sede se encuentra en la Ciudad de México. Esperamos que los mexicanos acudan a estos eventos para conocer la historia de la comunidad Nikkei y experimentar la cultura japonesa.

Tengo frente a mí una taza de café “Enomoto 1897”. Mientras lo saboreo, quiero dejar volar mi imaginación hacia la historia de la comunidad Nikkei en México.

A veces, la historia no se encuentra en los grandes monumentos, sino en gestos cotidianos. Incluso, en una taza de café.


  • Takero Aoyama
  • Cónsul general del Japón en León
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