Fuera de control

Monterrey /

El Mundial nos ha traído muchas alegrías, pero también nos ha dejado atónitos y desconcertados por el comportamiento de nuestro gobernador. Claro que celebramos ser anfitriones, sabemos que se tienen que hacer las actividades protocolarias de recibir a las delegaciones por parte de las autoridades locales, pero eso es parte de hacer bien el trabajo y otra muy distinta lo que se ve en Nuevo León.

Parece que el Mundial fue la punta del iceberg. Agudizó el estilo del liderazgo del Gobierno estatal en su máxima expresión. Ser el centro de atención, armar su propia fiesta, apoyar a un equipo de manera institucional y no ser neutral frente a visitantes, regalar cerveza porque es naranja un equipo, usar su imagen para promover el desorden... y la lista sigue. Qué lejos estamos de un gobierno con un liderazgo ecuánime, formal, respetuoso y libre de intereses personales.

Todo su actuar está enfocado en intereses partidistas y ni qué decir de la actitud de fiesta continua. Es bueno celebrar, pero la chamba sigue. Los ciudadanos son una cosa y el Gobierno otra. Dos roles distintos que exigen comportamientos diferentes.

Samuel García ha declarado públicamente su gran admiración por Kennedy, que a pesar de su juventud al llegar a la presidencia de EU mostró temple, quietud y buen juicio en uno de los momentos más tensos de la humanidad: la crisis de los misiles en Cuba. Kennedy hizo caso omiso a sus asesores que le recomendaban atacar a Rusia y, por el contrario, actuó con buen juicio con una respuesta menos agresiva: el bloqueo a la isla. Se dice que evitó una guerra nuclear gracias a su mente clara, enfocada y en calma.

Hoy no estamos enfrentando una situación tan adversa y catastrófica, pero sí el Estado vive retos que para los ciudadanos son la diferencia entre tener calidad de vida o no. Hay colonias sin agua, sin luz, la movilidad a tope y lo que más necesitamos es un hombre de Estado, no un coordinador de eventos.

Vivimos en una cultura política de ganar todo a toda costa: la atención, la carrera electoral, más seguidores, más likes. Ya ni las apariencias parecen importar. Estamos aprendiendo a la mala en Nuevo León: quisimos experimentar, pero se nos salió de control.


  • Valeria Guerra
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