Se acerca el Día del Niño, que se celebra desde 1924, con el objetivo de sensibilizar a la población de la realidad que viven los menores, hablar de sus derechos, de su protección y bienestar. Con los años esta festividad se ha transformado en un enfoque más de celebración, pero también, como sucede en política, se ha desvirtuado. Los políticos se dan rienda suelta y agarran recursos públicos para realizar eventos campañeros a favor de los niños, en lugar de invertir en lo que verdaderamente impacta.
Los niños son el grupo más vulnerable en nuestras comunidades, por la única razón que dependen de otra persona para su cuidado, y generalmente es un adulto que no ha tenido formación o herramientas para ser un padre consciente. Cuando voy a las empresas a dar capacitación a los líderes, les comparto una herramienta que usamos en el tema del manejo de emociones y que llamamos la nube gris.
La nube gris es un concepto que se refiere a la maraña de pensamientos que una persona crea en su mente cuando algo le molesta o no tiene las herramientas para manejar su frustración o emoción negativa. Como no sabe qué hacer con ella, lo más fácil es pasarla a otra persona a través de gritos, malos tratos, etcétera, y esa persona a su vez hace lo mismo si no sabe cómo manejar la actitud del otro. Y así todo el día en los lugares de trabajo, esta nube gris se va pasando, del jefe a los que le siguen en jerarquía, y al final del día el colaborador se lleva esto a casa. Y generalmente el adulto se desquita con los más vulnerables: los niños, sus hijos.
Según la data en México, uno de los más graves problemas que sufren los niños, aparte del trabajo infantil, es la violencia física y sexual, siendo el primer lugar de los países de la OCDE con más de 4.5 millones de casos al año. Nuestros niños están siendo víctimas de sus cuidadores. Adultos emocionalmente disfuncionales, formando a los más vulnerables.
Celebrar a los niños no debería ser la prioridad, sino fortalecer la formación en casa de papás y cuidadores. Fortalecer y hacer obligatorios las escuelas para padres y programas de paternidad consciente en empresas para hacernos todos conscientes de nuestra nube gris, su efecto en nuestros hijos y sanarla para no seguir pasándola.