El domingo pasado salí a correr por la vía deportiva que conecta San Pedro con Monterrey, como parte de mi entrenamiento para el Maratón de nuestra ciudad. Nunca había hecho ese recorrido y me sorprendió: bien organizado, señalizado y muy limpio, con presencia de agentes viales. Vi a más personas haciendo ejercicio de las que imaginaba y confirmé el valor de estos espacios públicos. También pensé cómo lograr que más familias los aprovechen.
El 10 de octubre se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental, tema que estoy segura ya todos hemos tenido cerca. Hablar de salud mental, es también hablar de ciudad: de cómo vivimos, nos relacionamos y nos cuidamos. Caminar al aire libre, hacer ejercicio, compartir tiempo fuera de casa o tener opciones de ocio contribuyen a nuestro bienestar.
La Organización Mundial de la Salud reporta que a nivel mundial, el 31% de los adultos y cerca del 80% de los adolescentes no realiza suficiente actividad física, y la ciudad puede facilitarlo o dificultarlo. Más opciones, más salud.
En una Zona Metropolitana como la nuestra, llena de autos, oficinas y pantallas, los espacios públicos son vitales: permiten movernos, despejar la mente y convivir. Para niños y adolescentes son lugares para jugar y aprender a compartir.
Construirlos es sólo el primer paso. Hay que activarlos, cuidarlos y hacerlos atractivos y accesibles para todas las edades.
No todos quieren correr, me queda claro: algunos prefieren caminar, andar en bicicleta, jugar o simplemente conversar. Me gustaría ver más cafés y actividades, sobre todo en Monterrey. Una ciudad con opciones para todos multiplica las oportunidades de convivencia y bienestar.
Nos quejamos de la ciudad, pero recorrerla a pie cambia nuestra relación con ella. Nos involucramos, reportamos lo que falta o está sucio, y se nos ocurren soluciones. Desde el automóvil vemos menos y actuamos menos. Necesitamos salir, participar, apropiarnos de los espacios y enseñar a nuestros hijos a cuidarlos.
Si queremos mejores y más espacios públicos, tenemos que usar más y de mejor manera los que existen, caminarlos e irlos construyendo juntos. El reto no es sólo crear más espacios públicos, sino activarlos, para que tengan un impacto real en nuestra vida diaria.