Un cambio radical

Ciudad de México /

Para soluciones reales, un cambio radical. Palabra que proviene del latín y quiere decir raíz, que significa ir al fondo de las cosas e implica una afectación de manera total. Esto es lo que sucedió en Todmorden, un pueblo a 30 kilómetros al norte de Manchester en el Reino Unido, que hoy es mundialmente famoso por ser un pueblo-huerto, modelo de autosuficiencia alimentaria.

En el 2008, un grupo de amigos decidieron solucionar la crisis económica en la que estaba inmerso el pueblo, antes textilero. El número de edificios vacíos y terrenos baldíos aumentaba y parte de la población perdió su trabajo. Crearon una solución que impactara en la arborización y en la sustentabilidad del pueblo, centrada en la comida: “Si comes, contamos contigo”. Y con un grupo de voluntarios empezaron a sembrar huertos urbanos en todo espacio disponible. Y nació el movimiento Incredible Edible (Increíble Comestible).

El ayuntamiento se unió haciendo un inventario de los terrenos improductivos, más de 280 voluntarios trabajan dos mañanas al mes y cualquier ciudadano puede tomar los frutos gratis. Esto ha transformado radicalmente la comunidad. Ahora se ve un paisaje verde, los mismos ciudadanos cuidan sus espacios, la salud pública ha mejorado tanto por lo que comen como por la convivencia social. Según últimas encuestas, tres cuartos de los residentes cultivan sus propios alimentos. Hoy existen 120 asociaciones en todo el Reino Unido bajo el mismo nombre y en los cinco continentes más de mil grupos.

Lo común en nuestras ciudades es ver bloques de viviendas urbanas sin ningún árbol, planta o flor, alimento para la psique y el cuerpo. Hoy experimentamos una desconexión con la naturaleza, que podemos radicalmente cambiar, regresando a lo básico; a la transformación de la tierra con nuestras manos. La buena noticia es que los huertos urbanos están siendo una solución mundialmente aceptada, para favorecer la seguridad, la integración social, la salud pública y la crisis ambiental. En un huerto de Chicago se le preguntó a uno de los jóvenes voluntarios qué estaría haciendo si no estuviera ahí, a lo que respondió: “Estaría en la cama, en el internet o metido en algún lío”.


  • Valeria Guerra
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