Apuntes sobre el autoerotismo femenino

  • El sexódromo
  • Verónica Maza Bustamante

México /

Una mujer me confesó que jamás se había masturbado porque desde joven tuvo parejas y hasta hace poco creía que no era necesario darse placer a sí misma hasta que leyó algo que la hizo comprender que quizá había perdido el tiempo pero nunca era tarde para comenzar a explorarse. La impulsé a realizarlo con mayor conciencia, viéndolo no como una “necesidad”, actividad banal o requisito, sino como un acto de amor a ella misma, con curiosidad, descubriendo la fuerza del gozo, sus puntos erógenos.

Eso me puso a pensar en todas las mujeres que jamás han procedido a darle alegría a sus cuerpos con sus propias manitas y juguetes que las podrían acompañar. Son más de las que creemos.

Lancé una encuesta con dos días de duración en Twitter. La pregunta era: “Mujeres: con qué frecuencia se masturban? Las opciones eran: 1. A cada rato. 2. ¡Jamás! ¿Para qué? 3. Cuando lo deseo. 4. Con mi pareja de viaje. Respondieron dos mil 160 personas y el tuit lo vieron 30 mil 254. Los resultados fueron los siguientes: el 45 por ciento votó por la opción tres. El 29 por ciento afirmó que lo hace a cada rato, el 14 por ciento afirmó que nunca lo había hecho porque no le veía sentido, y el 12 por ciento reconoció que lo hacía cuando su pareja no estaba, digamos, disponible.

Los porcentajes dan información interesante. Me alegró ver que la mayoría aseguró masturbarse cuando siente deseo. Es importante porque hablamos, entonces, de una práctica consciente. Sin embargo, no alcanzó el 50 por ciento, es decir, es menos de la media. Eso lo podemos contrastar con quienes dijeron que lo hacen a cada rato, porcentaje que resultó ser mayor de lo que esperaba. Deduzco que esa opción fue votada por las más jóvenes.

Catorce por ciento no le encuentra chiste. Es un porcentaje alto, porque en un mundo ideal debería ser nulo hablando de personas con una vida sexual activa por gusto y a gusto. El 12 por ciento de quienes lo hacen cuando su pareja no está disponible nos habla de que ciertas mujeres siguen dejando su placer en manos de los compañeros y se sienten liberadas cuando no están cerca. También podría tener que ver con que lo ven como prácticas relacionadas en lugar de separadas, es decir, como algo a realizar a falta de la otra, la de pareja, la penetrativa.

La culpa sigue estando ahí. Varias mujeres me escribieron para confesarme que les gusta masturbarse con frecuencia, diariamente de ser posible, pero eso las llevaba a sentir que estaban mal, que había algo negativo en su práctica, y no es así. Cuando algo pone en riesgo tu estabilidad, si te lleva a tener problemas en tu vida social, laboral, económica, de pareja, entonces sí existe un tema a tratar. De lo contrario, no solo es posible, sino recomendable. Lo ideal es amarnos a nosotras mismas sin miedos y sin culpas. Y ese concepto debería incluir, por supuesto, el aspecto corporal. 

Virtudes y visiones del autoerotismo

¿De qué se están perdiendo las mujeres que jamás se han masturbado? De estar en contacto con ellas mismas a través de su cuerpo, de sentir tanto con las manos como a través de los genitales, el placer que las integra. La autoestimulación aporta alegría, porque los orgasmos relajan, ponen de buenas, estabilizan el organismo y divierten. Brinda información que al aplicarse durante la erótica en pareja, para conocer los límites en cuanto a sensaciones e intensidades. La masturbación, cuando se lleva a cabo por gusto, será gozosa porque no sucederá por obligación o para complacer a alguien más.

¿Por qué siguen sin hacerlo muchas congéneres? Concluyo que seguimos preservando ideas erróneas que surgieron en las épocas de oscurantismo en torno a la erótica femenina y han sobrevivido por siglos. Se ha dicho que las mujeres no la necesitan, que es algo de adolescentes o de varones. El placer en ellas se ha anulado o se ha ocultado. No es un tema que se hable entre comadres (o no lo era) ni se ha recomendado hasta hace poco en programas de televisión, películas, medios de comunicación y otras fuentes de contenidos; la sociedad le da dado el mensaje a las féminas de que no necesitan generarse placer, que el acto erótico es mucho mejor con otra persona de por medio.

Posterior a la encuesta arriba mencionada, hice otra que preguntaba: “Hombres: ¿qué opinan de la masturbación femenina?”. No creo que ellos nos deban dar permiso para hacerlo ni estar de acuerdo con ello; la interrogante iba dirigida a su percepción del autoplacer femenino.

El 78.2 por ciento de los mil tuiteros que respondieron, dijo que era su derecho y su placer el realizarlo. El 20 por ciento respondió: “Guácala qué rico”, expresión que se usa para mostrar asombro por algo o decir que no parece una acción atractiva pero, a la vez, genera morbo y antojo. Apenas un .9 por ciento dijo que no la necesitaban o que era válida cuando no había pareja.

Lo que me deja la experiencia global es que está cambiando la percepción del tema, que las mujeres están tomando las riendas de su placer, y que hay hombres que entienden que es su derecho. Mi recomendación para ellas es que le entren con todo a esta bonita práctica y se quiten de miedos e inseguridades basadas en el qué dirán. _


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