El sexódromo

La pelvis, gran aliada del placer

Verónica Maza Bustamante

La promoción del clítoris como la principal zona a estimular para alcanzar orgasmos es magnífica, pero se debe aclarar que no es la única manera de acercarse al clímax. Lo que sí es un hecho es que, a diferencia de este botón que corona la vulva y es visible, los puntos que se pueden estimular en el interior de la vagina no se ven, muchas veces no se pueden sentir durante el autoerotismo y, por lo regular, no se conocen ni se ubican al tanteo.

Tenemos el Punto A, entre el cuello de la vagina y el Punto G, ubicado detrás del pubis; el Punto U, en la uretra; el Punto K, al final de la vagina, casi llegando al cuello del útero (por lo que también se le llama “el paisaje misterioso”), más los que aún no se nombran pero están ahí dentro, esperando ser descubiertos.

Podríamos tener una guía de cómo acomodarnos si deseamos buscarlos, no obstante, hay otras formas más divertidas y espontáneas para, sobre todo, sentirlos. En todas ellas, la pelvis juega un papel muy importante.

Pienso en Elvis Presley y su manera de mover esa zona del cuerpo que va de la cintura hasta el comienzo de las piernas. ¿Recuerdan que lo censuraban porque, decían, con esos movimientos excitaba sexualmente a quienes lo veían bailar? La idea no era gratuita, pues la pelvis es una gran herramienta para el placer.

¿Cómo pueden utilizarla? Es muy sencillo: cambien todas las veces posibles su postura durante el encuentro erótico, pensando en la pelvis y no en el pene. No me refiero, para que quede más claro, de cambiar del perrito al misionero y luego a la cucharita, ella arriba, ella abajo, manteniendo el mismo movimiento de entrada y salida del pene con un mismo ritmo.

La mujer debe ir moviendo lentamente la cadera en cada posición para poder percibir la estimulación. Si lo que siente no es intenso, entonces puede moverse otros centímetros y luego otros más hasta llegar a un sitio en donde sea mucho más intenso lo que sienten. Llegado a ese punto, es importante mantener la postura y comenzar a modificar el ritmo y la intensidad.

Por ejemplo, en esa postura de las tijeras, que puede derivar de la cucharita (ambos de lado, ella con su cuerpo inclinado hacia arriba, con una pierna apoyada en la cama y la otra elevada, lo más recta posible), la extremidad levantada puede irse moviendo muy lentamente hacia el techo o hacia el piso. También se puede empujar aún más sujetándose de una esquina de la cama. La pelvis femenina debe encargarse del sostén del cuerpo. La pelvis masculina, en caso de una pareja heterosexual, deberá hacer su propia labor acomodándose, siguiendo su intuición ante el placer ajeno y propio. Para llegar al Punto K es necesario empujar fuerte, a menos que se involucre un miembro largo que llegue lejos.

Así que el consejo de este fin de semana es que se dejen seducir por el espíritu de Elvis y muevan las caderas a ritmo del placer. 

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Mujeres, ciencia y letras

Adela Muñoz Páez, catedrática de química inorgánica de la Universidad de Sevilla, en España, ha publicado un libro muy interesante por su temática y la manera sencilla de narrar sucesos de gran importancia en la historia de las mujeres: Sabias. La cara oculta de la ciencia.

Cuando vi la portada pensé que sería un libro más de esos que presentan semblanzas sobre las mujeres sin profundizar en la información. No obstante, desde su inicio, el libro te atrapa.

Aquí no hay introducción, sino “Una revelación premonitoria”, en la que Adela recupera una supuesta sentencia de Enheduanna, suma sacerdotisa, poeta, escritora y princesa, hija del rey Sargón I de Acad, en el sur de Sumeria. Al salir de un estado de revelaciones, afirmó: “Comenzará un periodo oscuro en el que las sacerdotisas serán expulsadas de los templos y las diosas de los altares. Las mujeres no podrán formar parte del Consejo y se convertirán en una propiedad más de los hombres, como las ovejas o las cabras. Pasará más de un sar (medida de tiempo equivalente a tres mil 600 años) antes de que las sacerdotisas vuelvan a los templos y la diosa del amor vuelva a ser adorada”.

La escritora señala: “El relato recogido más arriba no es real porque ninguna mortal ni diosa sumeria habría podido imaginar hasta dónde llegarían los hombres en su inequidad en el trato a las mujeres, relegándolas al papel de siervas y manteniéndolas alejadas de todos los cenáculos de sabiduría y poder durante más de cuatro milenios”.

Quedando claro, la historia se abre. Vamos del Olimpo a las sabias griegas, a las mujeres de Alejandría, a las monjas en los conventos, al Renacimiento, llegando a los primeros movimientos femeninos para destacar todos los logros en la ciencia que han obtenido diversas mujeres, poco reconocidas y valoradas.

Hildegarda de Bingen, Olivia Sabuco, Maria Sybilla Merian, Marie Paulze-Lavoisier, ganadoras de premios Nobel, inventoras, pensadoras deambulan por estas páginas que entretienen, llevan por un recorrido maravilloso en la historia y ponen muy en alto el nombre de esas mujeres que no se dieron por vencidas al explotar su mente. Gracias a todas ellas. 



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FB: La Doctora Verótika


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